Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 19/10/2017
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Miguel García Bañales
20/11/2014

Aniversario de la muerte del maestro Gerardo Fernández Moreno. I

Gerardo Fernández Moreno, ¡era el maestro!, ¡grande y portentoso cerebro! Su ideario y su compromiso con la infancia desvalida le llevó a la muerte. Hoy, 20 de noviembre, se cumplen 78 años.

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Finaliza el año 1933 en Astorga y aparecen tres personas maravillosas no solo intelectualmente sino profesional y humanamente. Estas son: el médico Cortés, el Director del Instituto Curiel y el maestro Gerardo. El primero morirá fusilado en agosto de 1936, los dos siguientes probablemente serán paseados juntos en Estébanez la noche del 19 al 20 de noviembre de 1936.

 

Conocemos a Gerardo de otros artículos y siempre relacionado con el comedor infantil del Grupo Escolar Santa Marta, localizado entonces donde está hoy la Escuela de Idiomas y de anterior el antiguo instituto. En el antiguo edificio del Grupo Escolar dicen que había una placa recordando a Gerardo Fernández Moreno y al comedor infantil.

 

Si hay un maestro vocacional que entenderá la escuela como su vida es Gerardo, toda ella dedicada a la enseñanza tanto dentro como fuera del aula, él dirá: “ya que no sé vivir fuera de ella”. Paralelamente  emprenderá Gerardo una vida también ligada al periodismo desde muy joven, es decir con sólo 15 o 16 años, y también con la mirada puesta en la educación infantil, como así se muestra en sus numerosos artículos.

 

Su infancia y comienzos en el magisterio

Nace Gerardo en León el 24 de septiembre de 1888 en el seno de una familia de seis hermanos que vivía cerca de lo que hoy es el Arco de la Cárcel, antigua Puerta del Castillo de origen romano, y donde su padre cobraba los arbitrios, antiguos impuestos que se pagaban por las mercancías que entraban  para venderse en la ciudad.

 

Empezará sus estudios en un parvulario seguramente privado y desde el principio se sentirá atraído por la educación “gracias a una maestra que era todo corazón y cariño”, que seguramente también le marcará toda su vida. A los seis años comenzará en una escuela unitaria de primera enseñanza “con un maestro respetable, venerado y cercano a los ochenta años”; a continuación en un Grupo Escolar con maestros, con los que mantendrá la amistad toda su vida.

 

Ingresará Gerardo en la Normal de León con 15 años y con 17 saldrá maestro de 1ª Enseñanza Elemental. Por estas fechas, seguramente simultaneó la preparación del título de Enseñanza Superior con sus actividades periodísticas e impartiendo clases en “las frías aulas” de algún colegio religioso, radicado en un convento franciscano.

 

Ejercerá su primer destino, en 1908, en la escuela unitaria de Matallana de Valmadrigal en la provincia de León y obteniendo a los tres meses el título de maestro de 1ª Enseñanza Superior. Empezarán en Matallana las felicitaciones a Gerardo que a lo largo de su vida serán muchas, esta vez será por participar con los niños de la escuela en la Fiesta del Árbol. Gerardo y sus niños plantarán 44  árboles, por lo que suponemos que tenía en el momento 43 niños a su cargo, ya que cada uno planta uno. Esta fiesta, que nace a principios del XIX, avanzará por el siglo con un carácter esporádico y muy aislado, hasta que en 1904 se le da carácter nacional y más tarde en 1915 se eleva con carácter obligatorio en toda España: el general Martínez Cabrera era un entusiasta  de esta fiesta y seguramente la plantación que se hizo a finales de los años 20 en el Cuartel de Santocildes estuvo motivada por él.

 

A principios del año 1909  se casará con Luisa Candanedo González y a los tres meses será destinado a Carrocera, también en León. A principios de 1910 nace en León su hijo Victorino y a los tres meses será destinado a Caravia.

 

Gerardo en Asturias

Aquí comienza el “periplo” asturiano de Gerardo, aunque al año siguiente volverá a León, a San Bartolomé, regresando a Asturias al año siguiente destinado a la escuela de Pivierda.

 

En esta primera estancia en Caravia Gerardo será felicitado por su periódico infantil, por las conferencias a los padres de los niños, por sus paseos didácticos, por las excursiones y por su orfeón infantil, también fue felicitado en San Bartolomé. Será en Caravia donde nace su hijo Cesáreo y, a partir de ese momento, hasta nueve nacerán en Asturias: Julia, Paz, Regina, Araceli, Luisa, Amor y Berta, esta última fallecerá con meses.

 

Ya en Pivierda, corre el año 1912,  será felicitado por la Dirección General Forestal con un diploma de honor y mérito por las cuatro fiestas del árbol realizadas, como vemos Gerardo cada año efectuaba una. También este año será felicitado por su escuela de Pivierda. En ésta estará cinco años hasta que es destinado a La Isla, donde también será felicitado.

 

Será en La Isla, ya está en 1918, cuando Gerardo empezará su actividad periodística conocida, colaborando en El Progreso de Villaviciosa (1924-1926) y del cual será director, era época de la Dictadura de Primo y dimitiendo por censurarle la sección de denuncias. También me dicen que esta actividad pudo ser anterior en los periódicos  La Voz de Villaviciosa (1910 -1914) y Villaviciosa (1015 -1920). En sus épocas en El Progreso publicará siempre sobre enseñanza tanto en su aspecto organizativo (promoverá la organización estatal de maestros) como de protección de la infancia, firmará con su nombre y con los seudónimos de “Simónido de Amargo” y “Yo” (lo supongo por un artículo posterior que encabeza como Yo), se cree que también firmaba con “G”. En sus artículos hará referencias a sus obras “Fragmentos” y “Tipos” que debieron de quedar inéditas o en periódicos que hoy no conocemos, así debió quedar también un libro de poesías.

 

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En 1926 se le felicitará por su colaboración en los viajes que hizo Luis Bello por Asturias, ya que este viajó por toda España al objeto mejorar la enseñanza y para ello visitando escuelas y maestros: Bello publicará dichos trabajos en el periódico El Sol, que tanto éxito y tan fuerte impacto tuvieron a nivel nacional.

 

Este año Gerardo volverá a la escuela de Caravia y al año siguiente comenzará a publicar en el nuevo periódico Maliayo (1927-1928), en calidad de redactor jefe. Aquí publicará la postal novela “La Probina” en fascículos y con un contenido social, en especial el abandono de la infancia. Aquí también utiliza un seudónimo como el de “Paz Agüera y Vega”. Estos artículos en Maliayo los culminará con el homenaje  a Francisco Carrillo en septiembre de 1928, que había sido Inspector de 1ª Enseñanza de Oviedo y que consiguió que se fundara la “Colonia Escolar Príncipe de Asturias”, de la cual será director, que se encargaba de los niños desvalidos y localizada en el pueblo de La Isla. Tanto Carrillo como Onieva, su antecesor y posteriormente sucesor en la Inspección, emprenderán las visitas de maestros asturianos por España y a naciones extranjeras que iban más avanzadas en educación y protección infantil. La ilusión de los maestros avanzados, como Gerardo, era la consecución de las colonias, cantinas, comedores, dormitorios y roperos escolares, las municipalidades, las instituciones familiares de acogida y las escuelas volantes. Gerardo se manifestará abiertamente como discípulo de Carrillo y seguidor de “la escuela nueva”. Dirá Gerardo: “Hoy, veo a los grandes hombres llevar la obra rebelde de la educación y enseñanza y mi alma se agranda, se fortalece; cree, espera que nuestro pueblo ha de llevar a cabo la emancipación humana, salvando, educando, enseñando cívica y cristianamente a la infancia española…”. Será en 1928 cuando se publica el libro geográfico, histórico y económico “Villaviciosa y su progreso” cuyos autores serán Víctor Vallín y Gerardo Fernández.

 

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En este tiempo nuevas felicitaciones para Gerardo en 1927, 1929 y 1930. Este último año se publica por la editorial de La Voz de Asturias un libro  de lectura escolar, “Asturias, maestros asturianos”, en el cual cada maestro presenta un cuento infantil: el de Gerardo será dedicado a su hijo Cesáreo, que por cierto es precioso. También asistirá al Cursillo pensionado de colonias escolares celebrado en La Isla y para un estudio escolar de las ciudades de Castilla La Nueva.

 

A partir del año 31 sabemos poco de Gerardo, quizás se dedicó más a su familia y en especial a sus hijos, ya que Luisa que tiene 7 años relata su afición a la pesca, a las excursiones, entre ellas al “Fito”, los paseos pedagógicos... Me pregunto de donde sacaba el tiempo Gerardo ya que entre la escuela de dedicación plena y puesto que seguía allí incluso acabadas las clases, el periodismo, sus ocho hijos con gran dedicación hacia ellos, sus viajes a Villaviciosa en un carro tirado por un burro (calculo como 5 o 6 horas de viaje, sólo en la ida), las excursiones y paseos escolares …, la respuesta es su personalidad y su carácter, él se define como rebelde en el sentido positivo, dice Gerardo: “rebelde, siempre me apasiono de las grandes ideas y cuando no son mías las ideas excelsas de evolución y de bien social, las acojo y las divulgo como propias”; pero a la vista de lo que nos muestra es inteligente, culto, tenaz, abnegado, organizador, severo, muy trabajador, aunque con los niños y con la familia nos aparece cariñoso, tierno, exigente, disciplinante, induce el amor al trabajo … Dirán en la felicitación  del año 31: “… los niños se dirigen así mismos, sobre todo en la parte moral, y son responsables de sus actos ante sus compañeros más buenos que los vigilan y aconsejan, siendo éstos responsables ante el maestro…”, aunque también le indicarán el exceso de “autoritarismo”, que le invitarán a corregir: es curioso que en las felicitaciones de 1927, 1929 y 1930 no se le reprocha nada de esto, siendo el mismo inspector.

 

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Gerardo en León

En estas fechas Gerardo ya está pensando en sus hijos, su futura educación y colocación laboral, por lo que empieza a plantearse su marcha  a León. Ya antes hablaba Gerardo de “persecución” como la de la Guardia Civil que se presenta en su casa preguntando cómo un maestro con el sueldo que tenía y con ocho hijos podía pagarle unas alpargatas a un niño desvalido. También se quejará de alguna autoridad que le había premiado antes. Por los motivos reseñados pedirá destino a Astorga para en el futuro conseguir colocarse en León capital, que es donde está la familia. A finales de 1933 se presentará en el Grupo Escolar Santa Marta de Astorga y en Caravia dejará en el suelo de su aula, pintado por su propia mano, el mapa de España que utilizó para la enseñanza varios años. Este mapa desaparecerá cuando desaparecen las escuelas de Caravia en los años ochenta del siglo pasado.

 

Podría ser que el motivo de Gerardo de venirse a León fuera que sus hijos mayores están muy radicalizados, pues aparecen en un comité del Partido Socialista de Astorga después de las elecciones de 1933, según el plan a nivel estatal de Largo Caballero y unido a la CNT, para ejecutar un movimiento revolucionario si se perdían las elecciones, que no se llevará a efecto. El hecho es que ambos suavizarán sus posturas, pues no aparecen en los sucesos del 34 y el año 36, viviendo en León, no fueron perseguidos ni represaliados, que era la gran preocupación de Gerardo, haciendo la Guerra del lado sublevado.

 

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A Senén Rivero, gracias por su generosidad y por mantener en Villaviciosa el recuerdo de Gerardo.

 

Con afecto a Luisa y Amor (recientemente fallecida),

hijas de Gerardo, y a sus nietos José Luis y Fernando.

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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