Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 21/09/2017
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Manuel Bodas Puente
3/12/2014

Morir a librazos

…”Las primeras gotas gruesas, como salivazos, empezaron a rebotar sobre la hierba, igual que un pentagrama de renacuajos dementes”...  De cada uno de los renacuajos salió una rana de dos patas, con pelo en la piel y cerebro: ¡He aquí al homoranisapiens! De aquí que las ranas, que quedaron en aquella charca sin poder convertirse en humanoides, sepan leer. Y no son unas lectoras cualquiera, ellas interpretan muy bien el espíritu de la naturaleza, la bondad del cielo, la líquida crema que cubre sus ancas voladoras. Las ranas saben croar debido a sus lecturas, leen el firmamento, la suciedad que las está exterminando, la sociedad en la que se han ido a rebozar con el lodo de la destrucción, aquellos congéneres suyos que se convirtieron en humánicusserpredadores.

 

Cuando lees algo que te gusta, o visualizas buenas metáforas, te dan ganas de seguir con la historia. Esto me ha pasado a mí con este inicio. Ya que las frases entrecomilladas y en cursiva, son del libro titulado 'Memorias de un cabrón resentido' de Miguel Paz Cabanas.

 

¿Por qué comienzo así este escrito? Pues porque el pasado viernes en la segunda reunión de 'En otoño, narradores' en la biblioteca de Veguellina de Órbigo, fue precisamente Miguel Paz Cabanas quien nos visitó y nos esbozó con camaradería y muy buena disposición, su andadura por la literatura como narrador, ensayista, articulista y ahora también como poeta. Estuvo acompañado por Héctor Escobar, editor y responsable de Eolas ediciones, que es donde se ha publicado el último libro de Paz Cabanas, titulado 'Ángeles, detectives y otros fracasados', edición exquisita que cuenta con sabrosísimas ilustraciones de Silvia Álvarez López-Dóriga.

 

Héctor nos expuso la literatura de Miguel Paz Cabanas con amor por lo bien escrito y con dedicación de profesional hacia un autor que ya está en el camino de las palabras llenas.

 

Pero lo mejor para conocer a Miguel Paz Cabanas es leer cualquiera de sus títulos, en todos hallarás gratas sorpresas que te hacen pararte a elucubrar sobre las grandes y pequeñas cosas que nos mueven a vivir cada día.

 

Para Helena García Fraile y su ayudante Almudena Rodríguez, vaya una enorme ovación por estar siempre en la brecha, y por hacer tan acogedora la biblioteca, que ya está siendo nuestra segunda casa en muchas tardes de viernes.

 

Mordida existencial: “Siempre me gustó oler las cosas, como a otros robar manzanas o dormir bajo las estrellas” (Este párrafo pertenece a la carta de amor titulada 'El olor de los árboles', que podemos encontrar en la página 133 de “Ángeles, detectives y otros fracasados” de Miguel Paz Cabanas) Y tal como comencé este escrito voy a terminarlo, siguiendo el párrafo de Miguel: Siempre me gustó leer, porque leyendo he sido todas las formas y maneras que los autores han elegido para mí. Si cada soldado empuñara un libro, nadie moriría a balazos, en todo caso a librazos, y esa no sería tan mala forma de morir.

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