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Luis Miguel Suárez
28/12/2014

"La odisea de todo ser humano" en la novela 'Berlín Vintage'

Con ocasión de la presentación en Astorga de la novela Berlín Vintage por Óscar M. Prieto, le hemos realizado una entrevista, en la que desvela algunas de las claves de su novela y de sus modos de escribir.
Nacido en Benavides de Órbigo en 1973, ha sido profesor de filosofía política y en la actualidad forma parte del equipo de relaciones internacionales de la Universidad Rey Juan Carlos. Entre sus novelas se encuentran 'Love is a game'. 'Las horas se ríen de mí', 'El tercer sacramento' y 'Palabras de carne y hueso'. Colabora como articulista para distintos medios de comunicación.
No se le conocen antecedentes penales, pero esto, sin duda, es debido a que el pensamiento no delinque.

 

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Luis Miguel Suárez: Ha publicado cinco novelas, pero entre la segunda, 'El tercer sacramento', que es de 1999, y la tercera, ‘Las horas se ríen de mí’, que es de 2009, transcurre un período de 10 años. ¿Marca esta distancia temporal una etapa distinta en su trayectoria como escritor? 


Oscar M. Prieto:  A la primera novela llegué casi como un juego, por una apuesta. Le siguió la segunda inmediatamente, pero a partir de ahí hubo un momento de reflexión; no era un juego ni yo estaba todavía convencido de tomármelo en serio; me embarqué en una novela que es ‘Las horas se ríen de mí’, que me llevó cinco años escribirla. La podía haber escrito en menos, pero me llevó tanto porque es la novela de la prueba, de las dudas, de la pregunta que yo mismo me hago sobre si tiene algún sentido que yo pierda el tiempo o lo emplee escribiendo. Claro, de las dos primeras novelas, ‘Palabras de carne y hueso’ y ‘El tercer sacramento’, a la tercera que es ‘las horas se ríen de mí’, no es que haya un cambio de etapa, sino que aparece el escritor en esta última. Hasta entonces era un chaval que escribía por casualidad, y en ‘Las horas se ríen de mí’ ya voy con la intención de ser escritor. 

 

 

Dice, Julio Llamazares, en el prólogo 'Berlin Vintage' que usted proviene de la filosofía y que eso se nota en sus novelas; sin embargo, señala a continuación que al final el narrador se impone al filósofo; ¿Está de acuerdo usted con esta afirmación?

 

Yo creo que la filosofía imprime carácter, como el bautismo; es una condición. No por haberme licenciado en Filosofía se tiene que notar a la hora de escribir, es que en todas las facetas de mi vida la filosofía está presente; si no para hablar de ella explícitamente, sí como manera de abordar los temas, como estructura en la que se sostienen las reflexiones, las opiniones, la interpretación; como prisma a través del que miro el mundo, teniendo la filosofía precisamente como una cosmovisión. Me resulta divertido en ocasiones utilizar todo ese instrumental tan poderoso de la filosofía, el discurso del pensamiento, para hablar de temas o detalles muy cotidianos, incluso triviales; obra una transformación en la cotidianidad el insuflarle  el poder de la filosofía, incluso el uso de la propia palabra es filosófico…

 

 

Esa era otra pregunta. Además de la filosofía, y la historia, también la etimología tiene mucha importancia en esta última novela.

 

La etimología en ‘Berlín Vintage’, tiene un uso más destacado que en las anteriores novelas; porque al propio protagonista Aldous le encanta la etimología. Considero la etimología como algo muy valioso; creo que las palabras están sobadas por el uso: de tanto utilizarlas son como una moneda que de tanto rodar de unas manos a otras ha perdido el relieve de la efigie que aparece en ellas. Entonces, hoy en día hablamos y tengo la certeza de que en muchas ocasiones no sabemos ni de lo que estamos hablando. Lo decía Wittgenstein: el 99% de los problemas de la filosofía y del hombre son problemas de lenguaje. Entonces volver a la etimología es recuperar el sentido primigenio de la palabra; y a veces es tan luminoso ese sentido…;  todo lo que desvela me parece fascinante.

 

 

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Desde ese punto de vista podríamos decir que su novela es un tipo de novela más bien intelectual o culturalista.


No, no, por Dios. Te estoy diciendo precisamente que utilizo la filosofía, o los pasajes históricos que aparezcan, no en un sentido intelectual sino como herramienta que ayuda y apoya la trama, la vida o la reflexión de los personajes. No es ni culturalista, ni intelectual ni nada. Parece como si el utilizar la historia, la filosofía o el arte fuera privativo de una casta intelectual. Y yo creo no solo que es algo que pertenece a todos, sino que debería ser utilizado por todos, porque al final el ser humano se condensa, se sintetiza. ..

 

 

Hay una cierta corriente en boga en la narrativa española actual que es la metanovela (y la novela de ‘autoficción’), por ejemplo, las novelas de Javier Marías o de Enrique Vila-Matas. ¿Su novela tiene un algún vínculo con estas corrientes que, en cierto modo pretenden, establecer una diferencia notable entre sus propuestas narrativas y ‘la novela de consumo’, (policiaca, histórica…),  más popular…


Yo desprecio los subgéneros, porque la propia palabra es hasta despreciable, pero si tú lees a Chandler, eso es literatura. Tú lees ‘Yo Claudio’ y eso es literatura. El daño ha ocurrido cuando se ha empezado a añadir complementos del nombre a una novela (histórica, policíaca, sexual o erótica). Creo que eso sí ha hecho daño, pero no considero para nada esa diferencia o esa exclusividad de determinados sectores; al contrario, si algo me considero como escritor es honesto: el lector tiene que confiar en mí obviamente; si no, mejor que deje de leer. Pero me considero honesto en el sentido de que cada palabra que utilizo en la novela confluye en un final y el lector no se sentirá escamoteado en ningún momento. Igual cuando lo está leyendo no sabe a qué viene alguna cosa, pero encontrará su lugar…

 

 

Digamos que las digresiones no interrumpen en ningún momento el desarrollo de la trama y el que la obra tenga una estructura narrativa con planteamiento, nudo y desenlace.


De hecho esta última novela no tiene una sola trama sino cuatro; pues se habla de la vida de Caravaggio a través de sus obras, de la historia de un personaje extraño que aparece y desaparece, de la búsqueda de un cuadro que en teoría se destruyó en la segunda guerra mundial y una historia de amor. Pero lo que yo prefiero decir es que, en lugar de cuatro tramas, lo que hay es un personaje, un protagonista que se llama Aldous, porque solamente un personaje puede tramar. De hecho vivir es tramar, es tejer tu propia vida, es elegir de entre la  cantidad de estímulos y de información que nos llega constantemente; y el escritor, y en la vida el ser humano, los va tramando dotándolos de sentido; más que trama hay un personaje que les da sentido…

 

 

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Dice Aldous, el protagonista de su última novela, que él cree en los mundos paralelos. ¿Es acaso la literatura en realidad un mundo paralelo?

 

Bueno Aldous, cuando habla de los mundos paralelos, siendo un apasionado de la mecánica cuántica —algo maravilloso—, está en conexión íntima con uno de los filósofos que más he admirado, Giordano Bruno, al que le dedico unas cuantas páginas y que ya hacia el 1600 hablaba de los universos paralelos, afirmando la existencia de infinitos universos. La literatura más que un universo paralelo es una manera de comprender el universo en el que está; al menos mi sentido al escribir es ese. Pero volviendo a ‘Yo Claudio’ sí entiendes que puedas vivir por las calles del foro de Roma. La literatura en ‘Berlín Vintage’ es muy evidente: es  una novela que aborda el tema de ¿Quién soy?; es una odisea, la odisea de todo ser humano. Esta novela es un viaje tanto en el espacio —está ambientada en Roma, Londres,  Madrid, Malta, Sicilia, San Petesburgo, Milán, Berlín y Ginebra—, como en el tiempo, porque vuelve al pasado,  al siglo XVII, con Caravaggio; porque estos viajes propician la ocasión de encontrarse y de encontrar algo. Para enfrentarse a esa pregunta de Quién soy, hay que salir tanto de los escenarios geográficos como temporales.

 

 

En la contraportada se define la novela ‘Berlin Vintage’ como una novela sobre Caravaggio, sobre la identidad, sobre la rebeldía pacífica y lo azaroso del amor. ¿Es esta una definición exacta?


Más que una definición es una síntesis. Yo creo que compendia y resume todo lo que el lector se puede encontrar en la novela, porque incluso esto de la ‘rebeldía pacífica’… no vamos a revelar ahora nada, pero sí hay un personaje en la novela, el que da la respuesta a Aldous… Fíjate, en la novela hay tres personajes. Uno es Caravaggio;  en una novela sobre la identidad Caravaggio es el arquetipo de esos seres humanos —muy pocos —  que a lo largo de la historia han tenido clara conciencia de sí mismos, de quiénes son y han asumido su destino para llevarlo hasta las últimas consecuencias. En medio tenemos a Aldous, que es el ser humano que se pregunta quién soy (hay otros seres humanos que ni siquiera se preguntan esto, en el extremo opuesto a Caravaggio). En tercer lugar, a lo largo de las ciudades que recorre, Aldous se va  a ir encontrando con un personaje que en cada ocasión le parece distinto; un personaje que es todos y es ninguno a un tiempo. Este modo de ser siendo diferente en cada momento es casi una crítica social a una sociedad que nos ha convencido que lo que se llama tener personalidad es ser de una exclusiva y excluyente manera. Ya en la escuela, te van podando las ramas, también en la familia, en tu trabajo; y sí, puedes ser una vara muy alta y esbelta, pero si esa rama se seca, fracasaste. Esa interpretación de  la personalidad introduce la noción de fracaso en la vida, pero eso no tendría por qué ser así. Si tú miras una higuera, las higueras brotan con 'hijatos' en la base: si tú no los podas, son abundosos y con muchas posibilidades de supervivencia: si se seca uno quedan muchos otros. Ese personaje misterioso busca su ser entre esos 'hijatos' que son todas esas posibilidades suyas. Todos nacemos con potencias, que diría Aristóteles, y socialmente actualizamos una. Pues ese personaje actualiza unas cuantas y ahora es pintor, luego deportista… Intenta  vivir siendo todo lo que podría ser, desarrollando las distintas potencias que tiene…

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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