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Juan José Alonso Perandones
31/12/2014

Leer a Esteban...

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Leer, o releer, a Esteban Carro Celada, en este cuadragésimo aniversario de su ausencia,  es abrir  nuevas perspectivas y sensaciones de la ciudad. En su virtud, y en la de su hermano José Antonio, personajes, acontecimientos de la Astorga que fue y era, y quizás pueda llegar a  ser, nos permiten salvaguardar y apreciar ese fondo esencial de la ciudad, que se puebla de palabras, y que es el complemento imprescindible para dar vida a sus monumentos, calles y aconteceres.

 

Nada a Esteban le fue ajeno en su corta vida: primer divulgador y estudioso de Leopoldo Panero, recreador del camino jacobeo, en la ciudad y en el trayecto de la vía láctea, fabulador de historias noveladas, revalorizador de personajes singulares como Evencio, el Ciego de los soportales, en el que plasmó su propia percepción de una ciudad que pocos como él han logrado captar en su esencia más íntima, esto es, la que sobrevuela lo tangible. Incansable siempre en el gusto por las palabras, por la investigación de cuanto de interés a su conocimiento llegaba, como todo ese manojo de documentos, que ahora hemos conocido, a  través del proyecto editorial  Astorga Digital, en el que se nos da cuenta pormenorizada del efímero y complejo empeño empresarial, vinculado a la arriería,  Diligencias del Poniente de España, por maragatos de Santiagomillas. 

 

Hurgador fue, como su hermano,  de las antiguas revistas literarias, y del ambiente en que se desenvolvieron, sin olvidar cómo convirtió las ondas populares en un reclamo bello, sentido, de la ciudad, de la diócesis y de sus gentes. Baste como muestra de su originalidad la recreación en viva voz con un único locutor de  cuantas sintonías es posible percibir en el ascenso por la torre catedralicia  nueva, o rosada, hasta la más alta cumbre, a unos mil metros sobre el nivel del mar, donde goznes, crujidos, pisadas,  choyas, el reloj, el viento..., todo es un cúmulo sorpresivo de sonidos y de visiones. Con la inspiración de Buero, 'Historia de una escalera',  tituló este artificio oral,  en el que van sonando las campanas, la maría de “las sayas maternales”, las pascualejas..., hasta una apoteosis total de sonidos. Testigo es el “Pedro Mato de la vigilancia en piedra, que es sobre todo la tierra conmovida, el ángel cuajado en rojo”.

 

Esteban Carro una vez tuvo como público, en la Plaza, a un gran número de astorganos y foráneos, en calidad de pregonero de las fiestas de 1972. Ilustraba el programa de aquellas ferias  el  pintor ya con anterioridad cercano a su persona y valía,  Toño García; quien ejerció su arte, una vez más, como su padre, con la maestría de un buen cartelista, capaz con dos colores y con unos trazos imprescindibles de insinuarnos nuestro folklore y patrimonio. El 'Pregón' es todo un equilibrio entre la emoción, la loa y la querencia por cuanto tenemos y somos, y un deseo de modernidad. Como era tan de su gusto,  recreó el ambiente vivido en la Plaza a punto de sonar las doce campanadas, dio vida a estos seres que para nosotros no son inertes, Pedro Mato, Zancuda, Colasa, el propio Palacio, recordó las festividades fundamentales de la ciudad; sin desmenuzar la historia nos hizo sentir orgullosos de ella y relató en un vuelo los pormenores del programa. Y todo ello, en un texto denso, corto y con gran ritmo en su lenguaje.

 

Para decir que los textos de Esteban Carro siguen vivos, aludía a que en el 'Pregón' constaba un largo párrafo dedicado a la necesidad de batallar por el progreso: “La fiesta es, a la par que un descansillo, una nueva pedalada hacia delante” y se hace necesario “la pérdida de cualquier egoísmo aldeano” y trabajar “por una Astorga llena de modernidad, abiertos sus pulmones a cualquier brisa de progreso, pero conservando ese manantial de salud, este vigoroso ensueño de ser una ciudad amable, al alcance de la mano”. El reto de un auténtico pregonero, oidor de la ciudad, que Astorga mantiene desde siempre: conservar y disfrutar su esencia y mirar sin aldeanismo hacia el futuro.

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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