Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 23/07/2017
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Manuela Bodas Puente
2/01/2015

Correr, avanzar, correr, llegar

El sudor, se convertía en hielo a la altura de las pestañas, era lo único que el muchacho llevaba al descubierto. Aunque el frío era muy intenso, él iba bien abrigado y embozado hasta la cabeza. Desde la cima de la cuestona, divisó lo que parecía un cuerpo tumbado en la cuneta. Metió la quinta a sus músculos y corrió más veloz que un gamo hasta llegar al lugar. Efectivamente, un cuerpo en posición casi fetal, yacía en la cuneta. Miró a su alrededor, por si veía a alguien que le pudiera ayudar. Pero por allí no había ni una rata, solo bullía el viento entre los maíces secos, preparados para ser cosechados. Sergio sintió un ligero temblor al agacharse para comprobar si aquella persona respiraba. Efectivamente respiraba y entreabrió los ojos al sentir el contacto de sus manos.

 

-Aaayuda, faaavoooooor.- Apenas pudo percibir el sonido de las palabras, pero sí notó que le indicaba con un levísimo movimiento un bolsillo del gabán. Sergio metió las manos en donde le indicó el hombre y comprobó que llevaba un pastillero con una nota: “En caso de ataque introducir dos pastillas debajo de la lengua”. El hombre respiraba con dificultad y estaba sudoroso, no tenía fuerzas para nada, así que el chico sacó un par de pastillas y se las metió debajo de la lengua, luego le dijo al oído que iba a por ayuda. No había terminado de colocarle las pastillas y salió a la velocidad de la luz hacia el pueblo. Se había topado alguna vez cuando iba a correr con aquel hombre que caminaba despacio y siempre le saludaba.

 

-Llegarás lejos chaval, menudas piernas tienes.

 

Aquel señor con el que Sergio se encontraba llevaba razón, las piernas del joven le habían llevado muy lejos, tan lejos que le habían salvado la vida.

 

Esta historia inventada, quiere ser una introducción del verdadero motivo de este texto. Sergio Alegre Fernández, vecino de Veguellina de Órbigo, es un joven lleno de energía que lleva corriendo desde hace varios años y que ha cosechado muchos trofeos, pero no es de sus trofeos de lo que les quiero hablar. Mientras estuvo en el equipo del Club Teleno de Astorga, ganó muchos premios, y ahora en su nuevo equipo, el Chorco New Runners de León, ya ha saboreado los laureles, pero como les digo, no quiero hablar de los logros que se ven. Quiero hablar del tesón, el compromiso y la fuerza de voluntad de este chaval al que te puedes encontrar muchos días, haga frío o calor, llueva o hiele, entrenando siempre sonriente, siempre con un saludo en la boca. Llegará a grandes metas o no, eso no importa, porque él ya está en la carrera más ecuánime de la vida: la carrera con, contra, para, por…, uno mismo. Él ya sabe lo duro y a la vez beneficioso que es entrenar cada día. La vida es una gran carrera de obstáculos y si entrenas para ser ecuánime, fuerte y resolutivo, tendrás el mejor de los trofeos, estar preparado para la adversidad. Por eso siempre que veo a Sergio Alegre Fernández correr, avanzar, correr, por el pueblo, no me cabe la menor duda de que llegará a la meta. Desde estas letras le envío ánimos para que no le flaqueen las fuerzas en los momentos duros.

 

Mordida existencial: Si practicásemos este deporte o en su defecto caminásemos más, no necesitaríamos tanto el coche, ahorraríamos en combustible y le daríamos a nuestro corazón oportunidades para aliviar su  trabajo. El sedentarismo ya es una lacra que nos pasará factura si no ponemos remedio.

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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