Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 19/10/2017
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Miguel García Bañales
6/08/2015
Valderas. Memoria de un exterminio. Una, Grande y Libre masacre que quedó impune (I)

La Valderas Roja, 'Valderas, Moscú de España'

Antecedentes

Con el advenimiento de la República la alegría se desbordaba en las calles, plazas, esquinas, lugares de reunión de la gente, interior de las casas, pues se tenía la esperanza de que se iban a solucionar todos los problemas del país que eran muchos y de muy diversa índole (económicos, agrarios, educativos, higiénico-sanitarios…). En Valderas, como en cualquier lugar de España, no podía ser distinto. 

 

La villa, eminentemente agrícola, arrastraba desde hace tiempo una crisis laboral que ya en 1915 obligó a emigrar a 300 familias rumbo a Cuba y Argentina. La mecanización en el tiempo fue haciendo estragos en los trabajadores del campo.

 

En 1926 los habitantes del pueblo solicitan que se roture una parte de la Dehesa que estaba, en cierto modo, poco productiva y privatizada, lo que permitió la adjudicación de parcelas a 444 colonos.   

 

La Dehesa, utilizada para uso boyal (pastoreo) aunque era comunal, estaba regida bajo arrendamiento por los cuatro ricos, que además no vivían en Valderas, éstos eran los que se oponían a dicha roturación. La decisión la tenía el Ayuntamiento, pero éste estaba dominado por la oligarquía, pues toda la política se movía dentro del ambiente caciquil que impregnaba todo el país.

 

Antes de la llegada de la República, en los años 30 y 31, se producen algunos sucesos violentos, pero de escasa importancia: uno que hace descarrilar un tren en 1930 y otros dos en el año 1931. En marzo, Daniel Ortega Vaquero que dispara en un bar sin ánimo de herir y otro de un propietario que le dispara a un jornalero cuando éste le va a pedir el jornal que le debía de tiempo atrás.

 

En este punto cabe reseñar que estamos en un momento histórico en el que los conflictos de cualquier tipo se resuelven con pistolas, navajas, pedradas o a palos. El tener pistola es privilegio de ricos, pero también las encontraremos en gente humilde. La diferencia esencial será que los primeros tendrán licencia de arma y a los segundos los encerrarán por esto.

 

En las elecciones municipales de 1931 ganará la derecha, fundamentalmente de base monárquica. Estas elecciones se desarrollaron con total normalidad. Según Prisma (semanario nacido en Valderas en 1926, cuya segunda etapa, que va de septiembre de 1936 a julio de 1938, tiene un marcado tinte fascista) el día 15 de abril al alcalde saliente le va a buscar una muchedumbre para que entregue el mando. La realidad es que el Gobernador Civil consentirá que, ante la renuncia de dos concejales de derechas no sustituidos (alegarán amenazas), por mayoría republicana se nombre alcalde al socialista Gregorio Ruiz García. En mayo el gGobernador  nombrará un nuevo alcalde que se ceñía al voto recibido por los monárquicos, nombrando uno de derechas, pero al tenerse que repetir las elecciones, que fueron impugnadas, ya, en régimen de libertad, se producirá una mayoría republicana y fundamentalmente de izquierdas. El 5 de junio y como resultado de las elecciones será elegido alcalde Victoriano López Rubio.

 

La Valderas Roja, “Valderas. Moscú de España”

Este es el primer conflicto que se produce en Valderas. ¿Cómo iban a estar gobernados por un kiosquero que además no era del pueblo? No se daban cuenta que en la clase trabajadora, los tipógrafos, vendedores de periódicos y kiosqueros han destacado por su alto nivel cultural, ya que eran los únicos que tenían acceso a lo escrito, tanto de libros como de periódicos.

 

El nuevo ayuntamiento será presidido por Victoriano López Rubio de La Unión de Campos (Valladolid), que dista de Valderas a 9 Km. Llama la atención que aunque lleva residiendo 10 años en Valderas y es de un pueblo vecino se le catalogue siempre de forastero, cuando la gente le quería porque era buen compañero. Regentaba un kiosco de periódicos y dirán que vendía pornografía y propaganda comunista, dicen también que llegó a Valderas procedente de las minas asturianas.

 

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En principio parece de ideas socialistas, pero antes de ser alcalde ya se manifiesta comunista, motivo por el que le echan del Centro Obrero, habida cuenta de que en ese momento el Partido Comunista no era legal, la ideología dominante en los trabajadores era la socialista. En sus manifestaciones se irá radicalizando, en el 32 su perfil público es cercano al Partido Comunista. En el 33 ya se manifiesta abiertamente como tal y se presenta a las elecciones por el Partido Comunista en la provincia de León, superando al resto de candidatos comunistas por el doble de votos, incluida Dolores Ibarruri. En el año 36, en su declaración, él manifestará que sigue siendo comunista.

 

Todo el año 31 se presentará con huelgas en el campo, pues se partía de un jornal de 1 peseta y de una jornada literalmente de sol a sol. Hay que destacar también la represión durísima hacia los jornaleros díscolos, castigados por sus patronos con la contratación de mano de obra foránea y más barata. Prisma hablará solamente de los sufridos propietarios y de que algún jornalero vivía mejor que estos. No entiende que las huelgas autorizadas son legales y que en las primeras los trabajadores no consiguen nada.

 

El gobierno provisional de la nación para evitar los conflictos en el campo legislará muy adecuadamente, imponiendo la jornada de ocho horas, aplicando el decreto de términos municipales, a fin de garantizar que los jornaleros fueran  prioritariamente del municipio, y el decreto de desahucios, que impedía echar a los colonos más pobres. Todo esto trae como consecuencia la subida de salarios, pasándose en el bienio republicano socialista (1931-1933) de 1 peseta a 7 pesetas. Los propietarios responderán con los 'lock out' (paralizan la actividad porque dicen que no le es rentable) pero el gobierno lo corregirá con otro decreto que permitirá que las fincas que se queden improductivas pasen en uso a los campesinos. El hambre en el campo radicalizará las posturas y se crearán conflictos por la actuación de los piquetes, que los propietarios responderán con sus matones y esquiroles, esto resulta muy patente en Andalucia y Extremadura. La Guardia Civil en la mayoría de los casos tendrá una actuación arbitraria e injusta, es decir se pondrá de parte del propietario, y la actuación hacia los huelguistas será muy desproporcionada, lo que envenenará el ambiente aún más: el nuevo gobierno no les autorizará a disparar libremente, para hacerlo tendrán que apreciar peligro a su integridad, (en algún caso se saltarán esto). A fin de que haya una resolución rápida de los conflictos el gobierno creará el decreto de jurados mixtos, que negociarán las condiciones laborales y los salarios y, aunque se componía por igual parte de trabajadores y propietarios, el representante del ministerio fallará mayoritariamente a favor de los trabajadores. A pesar de esto, los propietarios estarán contentos ya que permite una resolución más inmediata de los conflictos.

 

En octubre cuando el socialista Teófilo Álvarez García requería a otro, de los que tenían licencia de armas, el porqué se había metido con su novia, este sacará la pistola y le disparará. Teófilo se salvará de milagro.

 

Los conflictos religiosos inicialmente en Valderas no son importantes, pero la nueva legislación sobre actos religiosos provocará en junio una manifestación de 800 mujeres en Valderas pidiendo que no se aplique el laicismo tanto al nivel educativo como a las congregaciones religiosas, así como que se invalide la expulsión del cardenal Segura (se pronunció en contra de la República) y se quejarán de la quema de conventos de mayo en el resto de España. A Valderas no le afectaba nada se esto, excepto en el aspecto educativo, ya que no habrá ninguna agresión contra un edificio religioso ni se producirá en todo el tiempo republicano.

 

Así llegamos a diciembre de 1931 cuando se va a efectuar la procesión de la Inmaculada solo de mujeres para lo cual se pide permiso al alcalde, obligatorio por ley que como todos los actos de ocupación de la vía pública debe autorizar. Este, como también está autorizada otra de ideas contrarias a esa hora, para evitar conflictos suspende ambas. A pesar de la prohibición y que el sacerdote encargado pedirá a los participantes que no salgan, tras una potente incitación saldrá la procesión. Los incitadores serán los que más tarde, en 1936, denunciarán a sus vecinos, Luis Fernández y Jonás García.  Presentado el alcalde con la Guardia Civil retrocederá la procesión. La prensa fascista dirá que cuatro jóvenes socialistas dispararon, acusarán a José López Cabo de ello, versión poco creíble ya que dice que al final los agredidos fueron ellos y no hubo heridos entre los participantes en la procesión. La prensa católica de la fecha no reconocerá nada de esto. Seguramente la prepotencia religiosa les hizo retrasar la solicitud del permiso, ya que reconocerán a posteriori que deben organizarse a tiempo (el permiso lo pidieron cuando estaban a punto de salir otra vez), y ya empiezan las proclamas de evitar las protestas ante el Gobernador Civil, es decir, actuar por su cuenta y disciplinarse contra estas cosas. Dirán que  a partir de este momento se suprimen las procesiones, pero parece falso ya que se celebra la Semana Santa con normalidad y hay referencias de otras celebraciones.

 

En mayo debe salir la procesión de la Virgen del Socorro, la patrona, pero también han solicitado una manifestación ese día los obreros en paro. Victoriano pide al gobernador refuerzos de la Guardia Civil para ese día, el gobernador le contesta que no puede trasladar fuerzas por lo que si encuentra un motivo grave que suspenda el acto que sea. Victoriano suspenderá las dos para evitar conflictos. Cuando en abril de 1932 toma la medida de prohibir las cruces en los entierros alegando que los actos religiosos han de hacerse en privado, tal como marca la nueva constitución, la prensa cargará sobre esto último, pero nunca mencionará la prohibición de otras procesiones, lo cual, si fuera así, sería raro y sorprendente. Victoriano, tomará una actitud más flexible en diciembre, le dirá al párroco que solo podrá salir revestido en el caso que se demuestre que era la voluntad del finado.

 

En febrero de 1932, el día 8, comenzará una huelga en el campo que durará 33 días al objeto de que se cumplan  las condiciones laborales, si bien solo conseguirán que les amplíen la contratación hasta mediados del mes de abril (Prisma lo contará todo al revés). Esta huelga se aprovechará  fundamentalmente para impulsar lo que viene a continuación, por lo que la huelga no sólo afecta al campo, como era lo habitual, sino también al casco urbano.

 

El 13 de febrero de 1932 la Sociedad de Trabajadores de Valderas (perteneciente a la UGT), creada a partir del decreto de Asociaciones Agrícolas del año anterior, solicita el arriendo de La Salgada, una pradera entre la Dehesa y el Monte de Valderas, tal como le amparaba el citado decreto, ya que no se cultivaba directamente por los propietarios y para paliar el paro. Cabe destacar que el paro era muy elevado. En el año 1934 y como aniversario de la República se repartirán sobre 243 hogazas, (el coste de la hogaza era de 1,30 pesetas), que nos muestra que sobre 1.000 personas vivían en un estado permanente de necesidad. En el año 1935 estando la derecha en el Ayuntamiento y en 1936 se contarán sobre 600 personas.  La necesidad de las tierras era evidente, ya que las que abandonan los colonos de aquella roturación antigua de la Dehesa se cubren rápidamente por otros, así se ve claramente en la documentación de finales de 1932.

 

Victoriano López Rubio publicará las reivindicaciones laborales y la de La Salgada en el periódico comunista La Palabra y pedirá que el Partido Comunista organice unas charlas en Valderas sobre el tema. El Partido Comunista se había legalizado antes de las elecciones constituyentes de 1931 para participar en ellas. Hasta entonces, como sabemos, estaba en la clandestinidad.

 

Aquí empieza el ataque perpetuo de la prensa católica, Diario de León, contra el Ayuntamiento de Valderas, pidiendo que se haga la lista de parados, bajo el falso argumento de que no son tantos como dicen. Trascurren unos días y el 24 de febrero la Sociedad de Trabajadores pedirá un terreno dentro del casco para levantar la Casa del Pueblo. Se concede el mismo, y a costa de un crédito bancario y con el trabajo de los afiliados se levantará la citada Casa. Estos centros no sólo tendrían una actividad lúdica (bailes, charlas) sino también educativas (se daban clases), culturales (biblioteca, obras de teatro, conferencias) y sociales, así como el ejercicio físico y formativo (en especial, el combate contra el alcoholismo que tanto daño hacía en las familias): Prisma dirá que era un centro de latrocinio en el que actuaban 'vedettes'.

 

El ataque de la prensa católica se volcará contra el alcalde, le tacharán de comunista y de incitar las huelgas, incluso de querer quemar las cosechas. Este año habrá tres, las de siempre: una la de marzo (la siembra) que ya hemos visto, otra en julio (la siega y la trilla) y finalmente en septiembre (la vendimia), excepto la primera, las otras se resolverán con rapidez. Los jornaleros alegarán que los propietarios no cumplen la legislación, los propietarios se quejarán de que los jornaleros cumplen a rajatabla las jornadas de ocho horas, cosa lógica si no les pagaban las extras que marcaba la ley. El hecho es que el jurado mixto multará a los propietarios. Así se ve en octubre del 32 que lo hace el gobernador civil a instancia del jurado mixto.

 

El resto del año 1932 trascurrirá con las huelgas del campo habituales en las épocas de trabajo, como he dicho. Prisma dirá que las autoridades seguían consintiéndolo todo, pero no dice que algunas cosas no y que lo concedido estaba dentro de la legalidad. Será en el mes de marzo cuando se hace un llamamiento a la concordia  y a que se olviden los rencores.

 

El día 15 de marzo vecinos de Valderas intentarán agredir a Victoriano López Rubio y a sus concejales por un asunto municipal, teniendo que ser protegidos por la Guardia Civil. Por este suceso se abrirá una causa judicial ya que querrán también linchar a los hermanos de la persona a la que habían asignado la plaza municipal.

 

En estas fechas en el Juzgado de Valencia de Don Juan hay una causa de una novia despechada que dispara con un revólver a su novio.

 

La huelga de julio empezará el 19. A los tres días el presidente de la Asociación de Trabajadores del Campo (sobre 400 afiliados) se dirigirá al gobernador civil diciendo que los propietarios no contratan la mano de obra de la localidad, que intentan un 'lock out' y que se paralicen, en caso de incumplimiento, las máquinas segadoras precintándolas. La presencia de esquiroles de Valderas conllevará daños en las cosechas para los propietarios o colonos esquiroles participantes. Esta huelga se resolverá en 16 días. Entre los jornaleros locales y los foráneos habrá conflictos, ya que al contratar a los foráneos los trabajadores locales reclamarán sus derechos.

 

En julio de 1932 desaparece la Santina del Buen Suceso (la prensa dirá que aparece rota, destrozada). Esta estaba colocada en el Arco de las Arrejas y era muy venerada por la población en general y en todos los ámbitos políticos. También destrozan la placa que había en el Seminario a su fundador, el carmelita y valderense Mateo Panduro. Aunque en general se toma como una gamberrada, resulta extraño. Hay una religiosidad popular que determina que ciertas imágenes y actos religiosos objeto de devoción no se puedan tocar. Los anarquistas, por ejemplo, ya desde principios del siglo XX lucharon contra estas manifestaciones populares prohibiendo la asistencia a los suyos, y nunca lo consiguieron.

 

Y en Valderas, incluso en los momentos más graves nunca se producen agresiones ni incendios a los templos como en otros lugares. La oligarquía monárquica también efectúa estas cosas para agitar y el  momento es clave, pues teniendo previsto ya el golpe de estado del general Sanjurjo, seguramente en Valderas, como ocurrió en otro sitios, los partidarios del golpe estaban preparados y expectantes.

 

Reflejo de la violencia endémica de la época lo tenemos en agosto, cuando un muchacho reclama que no le dejan tener relaciones con su novia y recibe varios disparos de la familia. En septiembre se producen disparos nocturnos con una pistola de fogueo, siendo detenido Severiano López.

 

En octubre, la vendimia propicia otra huelga que se resolverá por jurado mixto el día 15. La prensa católica intoxicará sobre ésta, por mentir le impondrán una multa al director. En estas fechas también se le impondrá otra al vicario de León por una arbitrariedad en un cementerio, y a otros religiosos por haber distribuido propaganda a favor del golpe de Sanjurjo. En esta huelga muere un chico al que dicha prensa acusará con desdén de que era comunista. La oligarquía entonces se muestra temerosa, clamará que no suceda como en Villa San Fradique, donde muere un propietario. Se entendió que rápidamente la sangre llamaría a la sangre como así fue, pero vemos que la sangre del pobre valía menos, no valía nada. En estas fechas Falconerín remitirá un telegrama al Ministro de Agricultura Marcelino Domingo protestando porque el recién estrenado Instituto de Reforma Agraria perjudica a la clase trabajadora y beneficia a la burguesía.

 

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La resolución rápida de estos conflictos vendrá por la actitud del presidente de la Asociación de Trabajadores, Falconerín Blanco Fernández. Este, sastre de profesión y de amplia familia, tendrá siete hijos, era natural de Roales de Campos (de Valladolid y a unos 7 km. de Valderas), aunque en su acta de defunción dice de la provincia de Zamora. Socialista y buen orador ya que movilizaba mucho a los trabajadores (le llamarán agitador). Tanto Victoriano como Falconerín serán las dos bestias negras para la oligarquía, que por primera vez se siente dominada por dos despreciables y humildes trabajadores, un kiosquero y un sastre. Ambos procedentes de Asturias entenderán la política y el sindicalismo de una manera distinta a la habitual en Valderas.

 

Victoriano se volcará en atender a los más desprotegidos, entre sus mejoras están la ayuda del Ayuntamiento a la bolsa de trabajo, la solicitud de creación de siete escuelas, la biblioteca, la cesión del terreno para la construcción de la Casa del Pueblo, la roturación de La Salgada con un préstamo para los gastos, la petición de obra pública para paliar el paro… Falconerín, comprometido sindicalista y pacificador como hemos visto, defenderá los intereses de los trabajadores con gran energía, eficacia y cordura, ya que Victoriano impondrá el jornal de 3 pesetas, seguramente acorde con éste. Postura muy moderada, teniendo en cuenta que en el resto de  España se subió hasta las 7 ptas, incluso el Ayuntamiento de Valderas (de derechas) subirá el jornal a 4,5 ptas a principios del 36.

 

Termina el año con un canto a la reposición popular de la Santina y de la placa de Panduro, que tanto ha afectado a Valderas en general, a los de izquierdas y a los de derechas, a los ricos y a los pobres.

 

También pidiendo Falconerín al Ayuntamiento que avale a la Sociedad de Trabajadores con un 20% de la Lámina de Propios (deuda pública que veremos después).

 

Comienza el año 1933 y no hay nada notable hasta primeros de marzo que el Ayuntamiento cambia el nombre a las calles más importantes. Algunos de los nombres que existían en el callejero eran de procedencia casi medieval y por lo tanto religiosos: Santiago, San Isidro, San Juan…Y los nombres que se pusieron eran los típicos que se colocaron en todos los pueblos y ciudades: Pablo Iglesias, 1 de mayo, 14 de abril, Galán. En el resto de España se hizo en 1931, aquí se retrasó mucho. Hay  tres, dedicadas a Carlos Marx, al pedagogo libertario Ferrer y a Lenin, que sí llaman la atención aún hoy. La polémica surgirá con la última, ya que para ponerla tendrán que quitar la de Padre Isla. Incluso la de Carlos Marx, que se le puso al paseo, no creará crispación. Si vemos estas tres calles unidas a la de Pablo Iglesias, observamos las tres ideologías que nos encontraremos más adelante representadas en Valderas: el socialismo, el comunismo y el anarquismo. Lo de quitar le la placa al jesuita Padre Isla, reconocido en la provincia de León y que pasó su infancia en Valderas, que bien se podía enmarcar en la orden de disolución de dicha orden en enero de 1932, causó gran conmoción en el ámbito religioso, sumada al pánico, con la imposición del nuevo nombre, por todo lo que desde la revolución rusa oliera a comunismo. La alegación de Victoriano será que Lenin era el padre de la emancipación del campesinado ruso, dándoles tierras a millones de ellos, y que incluso el Padre Isla si viviera se alegraría de esto. En estas fechas la prensa católica remarcará porqué se expulsa a los jesuitas por el cuarto voto de obediencia al Papa y no a los comunistas por la dependencia de Rusia por la III internacional.

 

Si ya llevaban mal lo de la Casa del Pueblo, porque decían que estaba enfrente del Seminario, dato falso ya que dista a más de cien metros, con la placa de Lenin se enfurecerá el integrismo católico que ve en esto una afrenta que no está dispuesta a consentir.

 

No acabó la polémica sobre la placa de Lenin y Victoriano el día 13, recibida una subvención de la Diputación para paliar el paro, sacará una manifestación por las calles pidiendo pan y trabajo. No solo saldrán para pedir esto los más desfavorecidos sino también familias con más recursos, la prensa católica cargará contra estos últimos, contra el bulo del paro y amenazará con levantar la provincia sino se repone la placa del Padre Isla. Los propietarios también amenazan con dar solo trabajo a los “verdaderos obreros”, se siguen empecinando en no contratar a los jornaleros locales, por lo que seguirán las huelgas.

 

A partir de esto también la prensa católica arremeterá contra el alcalde mucho más, el cual se verá obligado a corregir por orden del Gobernador Civil, poniéndole a otra calle el nombre de Padre Isla pero no cumplirá la de sacar la de Lenin. Prisma se quejará del lugar poco relevante en el que se coloca la placa del Padre Isla (una desembocadura a la calle del Seminario) así cómo de lo baja que resulta su colocación, pues dice que casi podían orinarla los perros. En tres meses desaparecerá la placa de Lenin hasta tres veces, reponiéndose cada vez: la primera el mismo día que se puso la placa.

 

En abril se produce una nueva huelga, esta vez la promoverá Victoriano para reclamar al Gobierno la financiación de las  obras para dar regadío a La Salgada. Victoriano había regresado de Madrid para pedir al Ministerio las 60.000 pesetas que costaba con el objetivo fundamental de paliar el paro. La prensa católica cargará contra él por la huelga que afecta al campo, pedirá que el Gobernador lo destituya y amenazará ya con que “correrá la sangre en Valderas”. También se congratulará de que ya exista en España una organización contra el comunismo, la CILACC.

 

Llega la celebración del 1 de Mayo y hasta aquí se le reconocerá aún a Victoriano como socialista. Tras su discurso en el que se autoproclama comunista, la prensa católica arremeterá contra él: ¡Hay que echarlo! La propaganda, además de lo anterior, remarcará la ruina del Ayuntamiento que ya lo vimos volcado en los necesitados, le echarán en cara la cesión del terreno para la Casa del Pueblo, el préstamo para la roturación de La Salgada y sobre todo el intento de pignorar La Lámina. Esta era una Lámina de Propios de compra de Deuda del Estado y que proporcionaba intereses, algún alcalde anterior también quiso pignorarla. Su valor dirán que era aproximadamente 80.000 pesetas (la prensa nacional dice 100.000, que era lo cierto) cantidad suficiente para paliar la pobre economía municipal y fundamental para financiar las obras de La Salgada. Victoriano emprenderá las medidas legales para tal pignoración y como argumento dirá que también quiso pignorarla la derecha. Curiosamente, cuando gobierne la derecha, Bienio Negro, en el país se legislará para que esta facultad la utilicen libremente los ayuntamientos. El hecho es que el Ministro de la Gobernación autorizará dicha pignoración.

 

El día 30  de abril se realiza el primer mitin comunista en el café Norte (café Irazábal,ubicado en la plaza del Ayuntamiento), lugar de reunión de los de izquierdas.

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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