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Tomás Valle
1/09/2015

Violencia machista

Natividad, asesinada por su expareja a la que había denunciado por maltrato psicológico en 2013 y cuya denuncia no prosperó. Araceli, apuñalada por un hombre que había conocido hace unos meses. Susana, 33 años, acuchillada por su pareja, tenían tres hijos menores de 12 años. Hanane murió a consecuencia de la brutal paliza que le dio su marido con una sartén, delante de sus hijos menores. Tamara tenía 23 años y murió al ser arrojada por su marido desde una furgoneta en marcha. Tenía un hijo de un año. 

 

¿Cómo se está entendiendo la violencia machista 10 años después de la Ley Integral contra la Violencia de Género?  Hablándolo hace unos días con un amigo psicólogo, que ha trabajado duramente años contra esta lacra social, coincidíamos que desde algunos sectores neomachistas situados incluso en la judicatura, se considera que las mujeres tienen demasiados derechos. Así, no es difícil encontrar discursos del machismo resentido que minimizan este tipo de violencia, criticando a la vez las políticas oficiales y la actitud de las mujeres, a las que se les culpa de generar la reacción agresora del hombre, llegando a avalarlo explícitamente como una víctima de los excesos femeninos. Sería necesario volver a preguntarse cómo se ha enfocado la violencia machista y qué se ha perdido por el camino. Desde que se ha institucionalizado la lucha contra ésta, el foco se ha ido desplazando hacia la violencia más extrema, la agresión física y el asesinato.

 

 María del Águila fue apuñalada por su marido y golpeada contra el lavabo, contra el bidé y contra la tapa de la cisterna, hasta que le destrozó la cara y la cabeza. Laura tenía 27 años y fue quemada viva por su expareja tras ser rociada con gasolina. A Olga de 44 años de edad, la  mató con un machete su ex pareja. 

 

Algo está fallando estrepitosamente. Está dando la sensación de que los derechos de las mujeres se vuelven contra ellas mismas. La lucha contra la violencia machista ha perdido legitimidad y se ponen en duda los testimonios de las mujeres víctimas, potenciando el mito de las denuncias falsas o la  enfermedad mental, entre otras.

 

Vergonzoso y algo que debiera vigilar el Consejo General del Poder Judicial y el propio Gobierno es encontrarse estas actitudes en figuras con responsabilidades como jueces, fiscales, abogados, abogadas y policías. De esto puedo dar fe personalmente presenciando un juicio en Galicia que se celebró dos años después de haber denunciado a su marido por violencia física y psicológica, en el que se humilló a la mujer hasta tal grado que de no haberme contenido la persona que tenía al lado le hubiera llamado de todo al señor de la toga, ateniéndome a las consecuencias que ello hubiera generado. La cordura y quizá el miedo a lo que pudiera pasar hizo que me reprimiera sintiendo una gran impotencia delante de un tipo que amparándose en el poder que le otorga la Constitución se cree con el derecho a decir y opinar lo que le venga en gana, al margen de juzgar justamente el caso, tal y como marca la ley.

 

Por mi profesión como Educador Social, he trabajado con mujeres víctimas de maltrato que me han manifestado haber creído que “no estaban solas”, “que se las iba a proteger” y que con esta convicción le contaban al juez lo que estaba ocurriendo en su casa y a sus hijos. Éste pide que le hagan un informe psicosocial de la unidad familiar, pero se encuentran con que en la mayoría de los casos el/la fiscal no está presente porque están sobrecargados. Da igual que haya menores a los que proteger, porque su abogado/a aunque sea de pago e  intente hacerlo lo mejor posible, llega hasta donde llega. No pueden proteger a sus hijos porque de entrada consiguen un régimen de visitas estándar. Como no están de acuerdo, las mujeres intentan denunciar, pero se interpreta como una pataleta para alejar a los hijos de los padres. “Y por aquí se va colando el Síndrome de Alienación Parental”, algo que algunos psicólogos que brindan apoyo a mujeres víctimas de violencia, no vacilan en considerar como una respuesta neomachista al abordaje penal de la violencia, ya que con ello el maltratador  intenta demostrar cómo la mujer mediante distintas estrategias le lava el cerebro a los hijos con objeto de impedir o destruir los vínculos con él. Algo que como ha quedado demostrado, cuando hay régimen de visitas, suele ser habitual precisamente en el maltratador, que pone todos los medios en descalificar a la mujer e intentar  poner  a los hijos en contra de la madre. Los jueces más coherentes saben que este tipo de conductas son un patrón que suelen seguir la mayoría de estos violentos y actúan en consecuencia.

 

Felicidad muere degollada por su marido, a Francisca la asesina su marido de un tiro en la cabeza, a Mª Isabel que estaba ingresada en el hospital con una grave lesión cerebral por una agresión anterior de su marido, éste la remató en el mismo hospital hace pocas fechas. Pero ¿qué está pasando para que, en lo que va de año hayan sido asesinadas 38 mujeres? ¿Qué está fallando?

 

Estando de acuerdo que la ley fue un punto de inflexión en la lucha contra la violencia machista, también se coincide que después de diez años con esta ley no se han logrado todos los objetivos previstos y que debe mejorarse sustancialmente, la prevención y protección de las víctimas. Los expertos insisten en las deficiencias en la protección de las mujeres que denuncian a su maltratador y la incorrecta aplicación de las órdenes de alejamiento. Algo que se ha acentuado desde el comienzo de la crisis, donde la merma de recursos, se ha traducido en una reducción importante de las órdenes de protección y atención global. Pero además Amnistía Internacional España denuncia la persistencia de obstáculos para denunciar, las deficiencias en las investigaciones de oficio, la falta de protección a la víctima y los todavía "prejuicios discriminatorios" en el sistema de justicia.

 

En el tiempo que he tardado en escribir este artículo es probable que otra mujer haya sido víctima de la violencia machista. Exijamos a nuestros políticos, a los jueces, a las fuerzas del orden y a la sociedad, la urgente erradicación de todo tipo de violencia hacia la mujer.

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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