Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 29/06/2017
Secciones
Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Miguel García Bañales
18/09/2015

15º Aniversario de la ARMH en León

Llegó por fin el sábado. Salí pronto para León en mi coche, sobre las 10 horas. Cogí la autopista a pesar de lo cara que es, me apetecía pensar sobre el acto, por cierto cuando volví sobre las 12 de la noche me cobraron 2 euros, este sí parece un precio razonable.

 

En la radio hablaba el neurocientífico Francisco Mora sobre el miedo. Me vino a la cabeza el miedo que he visto a lo largo de estos 15 años en las familias de los represaliados ya que nunca he entendido el por qué se seguía manteniendo. Mora dejó claro que el miedo antiguo se va con el recuerdo, ya que la estructura cerebral, que está muy bien hecha, cada vez que se recuerda e intenta comprender borra lo anterior y el suceso lo vuelve a grabar con una nueva actualización influido por la nueva visión de la persona en ese momento de dicho recuerdo. Será a base de repeticiones cuando la persona supera completamente así el miedo. Recordó la frase que le encanta de Marie Curie: “Nada en la vida debe ser temido, solamente comprendido. Ahora es el momento de comprender más, para temer menos.”

 

Es tan importante por eso saber, aunque a esto algunos llaman remover: hay que saber para comprender y temer menos.

 

Por eso es tan importante conocer la verdad, para poder hablarlo. En la primera conferencia que di en Valderas las personas que me escuchaban tenían sed de saber, de saber la verdad de lo que pasó, y yo tenía el agua mágica del conocimiento para saciar esa sed, fue muy emotivo. Empezó a derribarse el miedo, la gente empezó a hablar y a querer saber, por fin caía el miedo.

 

Llegué a León, me encanta sentarme en el 'Granja Victoria' mirando al edificio Botines. Cuando estoy solo, consigo mirarme dentro, me relaja muchísimo, me ayuda a reflexionar. Me pasa en la terraza del hotel Gaudí de Astorga también, es similar, un entorno fantástico.

 

[Img #18302]

 

Dos palabras que expresan el recorrido de la ARMH: un romanticismo lleno de altruismo y victoria por el largo recorrido de 15 años exhumando fosas a pesar de las muchas dificultades que han tenido.

 

Sentado, empecé a pensar en la gente que se opone o cree que no hay que exhumar, sinceramente es para mí muy difícil de entender.

 

Mi cultura sobre el tema me retrotrae a la infancia cuando se murió mi madre. Las visitas al cementerio eran semanalmente periódicas con mi tía. Era todo un rito de amor y recuerdo. La colocación de las flores, la limpieza de los dorados, la limpieza de la lápida… La alegría al llegar desaparecía en la despedida al besar la lápida, volvía la angustia del abandono al marcharnos, siempre caían unas lágrimas y nos abrazábamos. Dicen los psiquiatras que es un sentimiento necesario, es importante unir los recuerdos a los restos del fallecido.

 

Este vínculo es el que le falta a las familias de los desaparecidos. El saber que están en algún sitio enterrados y no saber donde les retuerce el alma. El saber donde están y que no pueden recuperarlos les angustia, llevan toda la vida angustiados por ello. No me extraña que a finales de los 70 una persona excavara la fosa de 'el Grillo' en San Justo buscando a su padre y a su tío, sacara algunos restos y se los llevara, yo habría hecho lo mismo, incluso excavando con las manos.

 

Creo que es fácil de entender con el ejemplo siguiente la necesidad de localizar. En marzo fui a La Coruña al homenaje del piloto fallecido en el accidente de Canarias del año pasado, cuyo cadáver  se desprendió del helicóptero al recuperarlo y se perdió en el océano. Allí en un monolito pusieron su nombre junto a los nombres de los demás fallecidos. A los dos días llamé a su padre y al preguntarle: ¿Qué tal? Me dijo: “¡Por lo menos ahora tengo un sitio donde llorar!”

 

Esto sucedió en Valderas cuando se puso el panteón con todos los nombres de los fallecidos: ¡Por fin tenían un sitio donde llorar!

 

Seguía sentado y empezó a llover, pensé en el performance que se había iniciado de madrugada en la plaza del Hostal de San Marcos, dirigido por Luis Melón. Por fin se inscribían los nombres de los presos en el suelo con tiza recordándolos y cualquiera, fuera familiar o no, podía poner también el nombre de cualquier represaliado. Antes iba mucho a San Marcos, me encantaba. Desde que conozco el hacinamiento de los presos, de su maltrato, de sus torturas y de sus asesinatos, no puedo entrar. Las piedras guardan aún los gemidos de los presos y entre ellas aún chorrea la sangre de las víctimas, de tantas víctimas, especialmente de los torturados.

 

La lluvia fue generosa y no afectó, la naturaleza es sabia, el hombre no. Fue tal la celeridad en borrar los nombres cuando se cerró el performance que asombra, especialmente cuando esto no producía ningún daño al pavimento y en cierto modo dignifica al 'macabro edificio'. Es tan fácil ver que este precioso y artístico parador se dignificará el día que se ponga en la plaza un monumento a las víctimas de San Marcos, ¿no? Si no seguirá siendo cárcel, lo veo tan claro.

 

[Img #18303]

 

A las doce empezó la charla coloquio en Sierra Pambley. Presentó Javier Rodríguez, catedrático en la Universidad de León de Historia Contemporánea. Su capacidad pedagógica es muy potente, también su conocimiento sobre el tema. Resaltaré cuando dijo que para entender bien esto de la Memoria hay que pasar a ver como se excava una fosa, que se había sentido más comprometido al pasar por una.

 

Habló Emilio Silva, presidente de la ARMH, haciendo el recorrido de lo que fue la exhumación en España, desde sus comienzos en 1976 y como se paró a partir del 23F. De la tardanza en la reacción de Naciones Unidas. Y que no se reciben las subvenciones por parte del Gobierno que marca la ley.

 

He de recordar que el Tribunal Supremo dijo que corresponde al Estado la investigación, el derecho a conocer la verdad de los familiares, y a recuperar los restos.

 

A continuación lo hizo René Pacheco, arqueólogo de la ARMH, como siempre muy brillante explicó el proceso. Resaltaré que dijo que la asociación no permite a los familiares participar en los gastos de exhumación. Me viene a la cabeza aquel político que dijo que las familias estaban en esto por la subvención.

 

Siempre he pensado que el que hace daño sin saber es tonto, si reincide es aún más tonto, pero si lo hace sabiendo que hace daño es ruin, así se les define en Galicia, en otros sitios creo que se les llama de otra manera, que cada uno le ponga el que le parezca.

 

Finalizó Sol Gómez, escritora, contándonos lo que sucedió en Valderas, su pueblo, y 'alma mater' de la dignificación que se ha hecho allí.

 

También como empezó la ARMH y los pasos que se siguieron para la dignificación de las víctimas. Valderas es un ejemplo de lo que es un trabajo en conjunto, la ARMH, los familiares, el Ayuntamiento, UGT, algún particular. Salió muy bien todo, no podía y no debía ser de otra manera.

 

[Img #18309]

 

Por la tarde sobre las 17 horas me fui a San Marcos, me llamó la atención que no se oyeran los gemidos ni se viera la sangre. Claro, era porque por primera vez estaban los presos de San Marcos, allí, en tiza, pero estaban y ya no clamaban. Al borrarlos seguirán clamando.

 

Puse alguno de los paseados de Astorga, Curiel, Benardo, Gerardo, Ángel Jiménez y José Fuertes. También a Victoriano y a Falconerín en representación de los de Valderas y en recuerdo a las crueles torturas que recibieron que les condujeron a la muerte.

 

Y como no, mis generales y almirantes republicanos fusilados por ser leales a la República y alguno también paseado. He conseguido rehabilitar a varios, pero no todos, me queda trabajo aún.

 

Sobre las 20 horas comenzó el acto poético musical en el Auditorio.

 

Inició Emilio Silva, presidente de la ARMH, resaltaré cuando dijo: “a tantos hombres y mujeres que lloraron y recordaron bajo sus almohadas, que nunca pronunciaron el nombre de sus seres queridos desaparecidos con otro tono que no fuera un susurro, con otro sentimiento que no fuera el miedo, con otro pensamiento que no fuera la tristeza, el de la angustia, el de no saber que había ocurrido con sus padres o sus hermanos y si podrían morirse con el descanso de haberlos encontrado y enterrado con dignidad.”

 

“En estos quince años la ARMH ha curado muchas heridas, ha reparado mucho daño, ha cuidado a mucha gente en un Estado que no quiere que se sepa lo que ocurrió, a quién ocurrió y a quién lo hizo. La memoria es como las ideas, imposible de matar. Por eso, hasta que la sociedad no construya justicia para los familiares de los desaparecidos del franquismo, la sociedad seguirá reclamando humanidad y justicia.”

 

Comenzó el acto como si fuera un cuadro maravilloso presentado por Laura Ripoll y Mariano Sánchez. El marco, las interpretaciones fantásticas de Belén Ordoñez al piano, del grupo formado por Miguel Fernández, al violín; Aldo Mata, al chelo; y Julia Franco, al piano, y finalizó con la voz de Moncho Soto.

 

El fondo, lo importante, imágenes de desaparecidos, de fosas, listado de represaliados, de intelectuales republicanos y del campo de concentración de Mauthausen, acompañado este del relato de Jose Luis Patiño.

 

El paisaje, los versos fascinantes de Rivas, Gamoneda, Mestre, Eloísa y Víctor, este también nos recitó a Lorca que no podía faltar.

 

Me voy a parar en Rivas, Manuel Rivas, es una figura relevante en Galicia, dice un primo mío que  es la 'Rosalía' de nuestra época por su compromiso social y su liderazgo. No pudo asistir. Sus versos corrieron a cargo de Mónica Castro y Sol Gómez. El segundo dedicado “a los mártires de las fosas comunes” lo recitó Sol. La melancolía en su rostro al hacerlo y la ternura del verbo le dio la fuerza que requería, finalizando el poema con los versos:

 

Sepulcral vuestro país sepulcro

donde el crimen se paga

en recompensa

con la moneda emitida del olvido

 

Gamoneda nos invitó a ponerle nombre a su poema, creo que coincidimos todos: "¡Ha de llover! ¡Y lloverá! ¡Y lloverá la dignidad! ¡Y las aguas de la memoria limpiarán los restos para que podamos recogerlos, reconocerlos y enterrarlos con la dignidad que se merecen!"

 

Mestre, entre otros, nos recitó  León Felipe en su canto: ¡por qué los españoles hablan tan alto!

 

El primero, el descubrimiento de América. El segundo, el Quijote demandando justicia. El tercero, clamando que la sublevación era inmediata en 1936.

 

Creo que hoy León Felipe demandaría un cuarto: ¿hasta cuándo los tendremos sin dignidad y en las cunetas? ¿Hasta cuándo?

 

Al final se acabó cantando 'el himno a la libertad' de Labordeta. Nunca he visto aplaudir con tanta fuerza, los tañidos que observé antes en estos actos se convirtieron en repiques, en la humilde victoria tan merecida.

 

[Img #18305]

 

Mis felicitaciones y las gracias por lo que hacen a la ARMH, a su presidente Emilio Silva, a los 'chicos de Ponferrada' y a sus colaboradores que saben que los aprecio mucho. En especial a Marco, que nos conocemos ya hace muchos años. Has hecho y sigues haciendo un gran trabajo.

 

A Donato, enterrador en Astorga durante años. Su padre fue fusilado en Astorga, la familia quedó en un estado muy precario, pues los niños eran muy pequeños. Te fuiste en junio, antes de que hiciera los 'Socialistas menores de Astorga' que iba dedicado a ti. Gracias, estés donde estés, por tu cariño y por tu complicidad. El sábado me acordé de ti.

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress