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M.A. Reinares
28/09/2015

"Es curioso cómo se ha interiorizado el mensaje de que el gasto público ha generado la crisis, y no, no es así"

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La voz y el rostro de Antón Losada nos son conocidos por su participación en tertulias (Cadena Ser) o como columnista de periódicos (eldiario.es), en las que, como politólogo de la Universidad de Santiago de Compostela, disecciona, analiza y desarma -a veces sin piedad- los mensajes que diariamente comunican los políticos. Es un defensor del estado de bienestar social y de lo público y no lo esconde. Aprovechamos que viene a Astorga a presentar sus libros 'Piratas de lo público' y 'Los ricos vamos ganando' para conversar previamente con él.

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-Suponemos que sabrá que su libro 'Piratas de lo público' fue el regalo que los concejales de IU Astorga hicieron al alcalde, Arsenio García del PP, el día de la toma de posesión.

 

Sí, era uno de los resultados que yo buscaba cuando escribí 'Piratas de lo público' y 'Los ricos vamos ganando', y es poner una serie de debates que se han generado en España en los últimos años, fundamentalmente con la crisis, sobre los servicios públicos, los recortes, la austeridad, si hemos vivido o no por encima de nuestras posibilidades, hasta qué punto el gasto público y el desplifarro son los responsables de todas las medidas de ajuste que hemos tenido que tomar después... Escribí estos dos libros para aportar una serie de datos y de evidencias que no se estaban incorporando al debate con la normalidad y la necesidad que la relevancia de esos datos requería. Lo que intenté es poner sobre la mesa datos que se olvidan con mucha frecuencia de cómo funciona nuestra sanidad, nuestra educación, nuestros sistema de pensiones o nuestra política fiscal y que esos datos sirvieran para enriquecer el debate y para dar argumentos a gente que como yo creemos en lo público y en el estado de bienestar social. Entoces me parecía un éxito que uno de esos libros acabara en manos de alguien que milita en el partido que en estos momentos está dirigiendo y coordindando el mayor ataque que ha tenido en nuestra breve historia el estado de bienestar social, que es el Partido Popular. Me parece un ejemplar muy bien regalado y un dinero muy bien gastado por parte de Izquierda Unida.

 

 

 

-El intento de reducir el estado de bienestar social y 'demonizar' el gasto público no es algo nuevo, recordemos las políticas de los años 80 lideradas por Margaret Thatcher en el Reino Unido y Ronald Reagan en USA. ¿Estamos viviendo una segunda fase de ese 'asalto'?

 

Es lo que trato de contar en 'Piratas de lo público' que esto no es algo que comenzó con la crisis, sino que la crisis ha marcado un paso más en una ofensiva que arranca en los años 80, que primero se dirige contra el papel del Estado en la economía. Margaret Thacher y Ronald Reagan basaron su estrategia en que el Estado retrocediera, que no participara en la actividad económica, en la acción del libre mercado, en desmontar la actividad industrial del estado, eso se consiguió en los años 80 pero hubo algo que había resistido y que ni siquiera líderes tan arrojados como éstos pudieron tocar como era el estado de bienestar, fundamentalmente porque estaba asentado sobre un consenso social muy amplio y muy mayoritario. La gente podía entender que se desmontara una teléfonica pública o un empresa de transportes públicos pero ni entendía ni compartía que se desmontara la sanidad pública, la educación o el sistema de pensiones.

 

La crisis ha generado una oportunidad para avanzar un paso más en esa ofensiva y desmontar lo público, y para eso ha sido fundamental una de las grandes falacias que se han construido durante la crisis y es que la crisis es consecuencia del estado de bienestar social, de nuestro exceso de gasto público. Lo que cuento en los dos libros, con datos oficiales, es que España es un país que en la última década ha estado muy por debajo de la media en gasto público del núcleo duro de la Unión Europea, con quienes nos solemos comparar habitualmente. Si ahora se ha incrementado el gasto público acercándose más a la media ha sido por la factura de los intereses de la deuda y por la del paro, y no porque hayamos despilfarrado y nos hayamos vuelto locos gastando.

 

En la primera década de nuestro siglo, nuestro gasto público siempre ha estado ocho puntos por debajo de la media europea, somos uno de los países de Europa que menos ha gastado en educación o sanidad. Nuestro sistema de pensiones, que mucha gente dice que es insostenible, su gasto ronda entre el 11 y el 12 por ciento, cuando Alemania dedica el 14 por ciento de su PIB a pagar sus pensiones. Sin embargo es curioso cómo mucha gente ha interiorizado el mensaje de que el gasto público ha sido el que ha generado la crisis, y no, no es así, el gasto público, en todo caso, si es responsable de algo es de la modernización asombrosa que se ha producido en un país tan triste, tan pobre y atrasado como era España hace 30 años.

 

 

 

-En su libro 'Piratas de lo público' se afana por desenmascarar el "asalto" a los servicios públicos describiendo lo que usted denomina "el abordaje 3D": primero deteriorar, segundo descapitalizar y tercero desmantelar para después vender. Los defensores de lo público ¿hacia dónde deben enfilar los cañones de sus barcos para abortar el abordaje?

 

Primero tenemos que recuperar el discurso y el orgullo de lo público. Los que creemos en lo público tenemos que abandonar esta especie de discurso defensivo en el que algunas veces nos hemos instalado, que parece que el gran objetivo es que nada cambie, que todo siga como está. No, nosotros tenemos que ser los primeros en abanderar que lo público tiene que modernizarse, que tiene que ser eficiente, y al mismo tiempo recuperar el discurso que hemos perdido y es que lo público es esencial para el funcionamiento y la calidad de la democracia. El gasto y los servicios públicos son un gran motor de riqueza y bienestar, por ejemplo la educación y la sanidad no sólo educan niños y niñas o curan enfermos, sino que también son mecanismos de redistribución de riqueza. Esa es la diferencia entre un colegio privado y uno público, el privado es fundamentalmente un negocio, muy respetable, muy legítimo, pero un negocio, su misión y su responsabilidad no es que los niños de una localidad tengan todos las mismas oportunidades, sin embargo un colegio público es mucho más que una empresa educativa. Ese es el discurso que tenemos que recuperar.

 

Tenemos que desenmascarar lo que yo llamo la 'economoral', sobre todo en 'Los ricos vamos ganando' que es donde desarrollo esa idea. Es esa otra falacia que muchas veces hemos 'comprado', en la que no se sabe muy bien por qué razón lo privado siempre es más eficiente que lo público, cuando está demostrado que no es verdad ni mentira, depende de las circunstancias y del tipo de servicio, y buena parte de los recortes no tienen que ver ni con la eficiencia económica, ni con la sostenibilidad de los servicios ni con la lógica económica, sino que son simplemente intentos de abordaje para capturar servicios públicos y convertirlos en negocios privados.

 

Hablamos mucho del rescte de la banca que tenemos que pagar entre todos, se habla bastante menos del rescate de la sanidad privada que estamos pagando entre todos. Porque el principal motivo que mueve los conciertos y que se cierren plantas de hospitales mientras se deriva a los enfermos a la sanidad privada, es proporcionar pacientes y negocio a la sanidad privada. El desmontaje de la sanidad pública tiene que ver más con la necesidad de rescatar a una sanidad privada ahogada por la crisis que la racionalidad y eficacia económica. Siempre que se desmonta algo público alguien hace un buen negocio.

 

Hoy en día tenemos que entender una cosa que muchos hemos olvidado: todo lo que se ha logrado en un país como España en los últimos 40 años, la puesta en marcha de una sanidad pública y universal que no existía hasta los años 80 -es importante recordar esto-, una seguridad social que asegurara una pensión digna, o la extensión y universalización de la educación, son cosas que las hemos logrado entre todos, con mucho esfuerzo y sobre todo reivindicando, organizándonos y movilizándonos, nadie nos ha dado nada. Creo que en algún momento lo hemos olvidado y pensábamos que no había vuelta atrás, que lo que habíamos logrado no se iba a perder. Hemos tardado mucho en darnos cuenta de que lo estábamos perdiendo. Se entenderá fácilmente si recordamos lo que se ha hecho con las mareas en el ámbito de la sanidad o de la educación. Sólo moviéndonos, protestando y reivindicando nuestros derechos y otro tipo de políticas y de manera de gobernar tendremos la posibilidad de que se pueda conseguir, eso es algo que tenemos que hacer nosotros. Recuperar la idea de que la política es algo más que votar cada cuatro años, es participar activamente en la vida pública, estar atentos a lo que sucede.

 

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-¿Usted cree que los ciudadanos tenían margen de maniobra para detener la reforma laboral o el programa de estabilidad?, porque yo creo que sabían que se la estaban 'colando' y al final se aprobaron.

 

Si la pregunta es si nuestro gobierno hubiera podido hacer otras políticas que no implicaran todos esos recortes y sacarnos de la crisis, por supuesto, porque los recortes no tienen nada que ver con la crisis. España no ha entrado en crisis porque la gente tuviera salarios de 1.500 euros, los salarios no eran el problema de nuestra economía. España es un país donde hemos rebajado brutalmente los niveles de ingresos salariales, y donde hemos sustituido la estabilidad por la precariedad y salarios de miseria por razones fundamentalmente ideológicas y porque alguien gana mucho con eso. No era la única salida que teníamos para la crisis.

 

Si la pregunta es si el gobierno hubiera podido hacer otras políticas que no significaran sufrimiento masivo, pérdida de derechos, precariedad y recorte de los servicios públicos, la respuesta es sí, porque esas políticas no venían impuestas por la crisis, son políticas ideológicas, responden a un modelo al que nos quieren llevar, un modelo con servicios públicos residuales, donde se paguen los menos impuestos posibles, donde se pueda acumular riqueza y donde se pueda cubrir un mercado laboral barato y donde el trabajador sea un recurso desechable.

 

Si la pregunta es si la sociedad teníamos margen de maniobra hay que entender dos cosas, una, nos metieron mucho miedo en el cuerpo...

 

 

 

-Estábamos en el shock del que hablan Naomi Klein y usted en sus libros.

 

Claro te levantabas todas las mañanas y oíamos que la sanidad y la educación públicas podían desmantelarse mañana, las pensiones no se podían pagar. Eso no es casual, eso responde a una estrategia que ha generado mucha confusión, mucha desconfianza hacia lo público. Entiendo que a la gente le cueste superar el miedo, vencer la estrategia del shock.

 

Y la segunda cosa que debemos entender es que no es nada fácil conseguir la información. España es un país que se ha acostumbrado a vivir en una política y en unos debates públicos donde apenas hay información fiable. Los debates se basan en prejuicios, sloganes baratos y en afirmaciones indemostrables. Ahí están los datos con los que el gobierno ha ido justificando la segunda reforma de las pensiones, la que hizo nada más llegar. Es imposible saber cual es la situación de nuestra Seguridad Social, nos sabemos exactamente cuál es su déficit porque un día la ministra de Trabajo dijo que eran 12.000 millones, un mes después el presidente del Gobierno dijo que eran 24.000, y eso es con todo. Depende del día. Los datos del paro, todos recordamos a la vicepresidenta del Gobireno diciendo que había 500.000 personas que cobraban indebidamente el paro, que después se demostró que apenas llegaban a 5.000.

 

Por un lado te meten mucho miedo y por otro es muy difícil hacerse con la información. Una de las cosas que debemos exigir cada vez con mayor frecuencia por el bien de la calidad de nuestra democracia, más que la transparencia, es la accesibilidad a la información. A mí me da igual con quien coman los diputados y los ministros, lo que no me da igual es poder acceder a los datos oficiales de nuestra sanidad o de nuestra educación.

 

 

 

-En esa situación que está planteando y en ese modelo que nos cuenta, de repente aparece usted con un libro cuyo título 'Los ricos vamos ganando' casi parece un chiste, pero que de chiste no tiene nada. ¿Se puede dar la vuelta al partido?

 

La frase es de un rico, de Warren Buffet, que es el autor de la famosa frase "por supuesto que hay una lucha de clases, la empezamos nosotros los ricos y la vamos ganando. El título constata una evidencia y una realidad, en España la gente que era rica antes de la crisis hoy es mucho más rica, y la gente que era pobre hoy es mucho más pobre. En España un chaval o una chavala que ganara mil euros y tuviera un contrato renovable cada seis meses, hoy gana 500 euros y tiene contratos de días o semanas. Sin embargo los ejecutivos de Telefónica o de Repsol, que ganaban de media un millón de euros al año, solo por asistir a los consejos de administración, hoy ganan un 15 por ciento más. Si eso no es ir ganando.... (risas).

 

España es uno de los países donde más ha crecido la desigualdad durante la crisis, ha crecido más que en Portugal o Irlanda, países que también han tenido que implementar programas de ajustes muy duros. Algo que no tiene únicamente que ver con la austeridad está pasando aquí. Otro ejemplo, la política fiscal, antes de llegar al Gobierno Rajoy dijo que nos iba a bajar los impuestos pero después nos lo subió y desde entonces se calcula que se han recaudado unos 25.000 millones más. Dos de cada tres euros han recaído el IVA, el consumo y las rentas del trabajo. Ahora que nos hacen una especie de recautuchado fiscal, porque no es una reforma, nos dicen que nos van a bajar los impuestos y nos van a devolver 9.000 millones de euros, pero resulta que es al revés, de cada tres euros dos se le devulven a las rentas del capital, se les rebajan los impuestos de sociedades y a las rentas de capital y solo uno se devulve a los sufridos españoles y españolas que pagan su IRPF. Eso no tiene que ver con la crisis, eso es pura ideología. Tiene que ver con un modelo que el que tiene más tiene derecho a tener más y el que tiene menos tenga menos para el que tenga más pueda tener más.

 

 

 

-El economista Thomas Piketty, muy de moda ahora en la izquierda europea, en su libro 'El capital en el siglo XXI' nos está diciendo que la curva de la desigualdad es una 'U', en la que en la parte baja sitúa los años entre 1914 y 1945, cuando las dos guerras mundiales y la Gran Depresión del 29 destruyeron enormes cantidades de riqueza, pero desde entonces el incremento de pobres no cesa. ¿Caminamos hacia los mundos narrados por Dickens?

 

Es evidente que estamos volviendo a una concepción social mucho más punitiva, donde al Estado y a los servicios públicos se les reserva un papel meramente asistencial, muy vinculados a los méritos de las personas que solicitan la asistencia. Los servicios públicos, la sanidad, la educación, las pensiones son cada vez menos un derecho por ser ciudadano y más algo que hay que ganarse por tu comportamiento, porque lo has cotizado, porque no bebes, no fumas... El caso de las becas es paradigmático, no basta con necesitar la ayuda pública, además tienes que ser muy listo para merecerla, que es lo contrario de lo que es una beca. Las becas lo que hacen es garantizar las oportunidades y de ninguna manera deben estar conectadas con la capacidad o con la inteligencia del perceptor. Vamos cada vez más hacia un modelo en el que cada uno es responsable de su suerte. Esa idea que sustenta el estado de bienestar social de que el Estado es responsable de garantizar la autonomía de los individuos en este momento está cuestionado y está en peligro. Vamos hacia un modelo social donde cada uno recibe lo que merece.

 

Una de las cosas más interesantes del libro de Piketty es que nos explica que una de las razones del crecimiento de la desigualdad y la acumulación de riqueza tiene que ver más con la herencia que con los méritos o la capacidad o la fuerza creadora del mercado..., los ricos son más ricos porque heredan. En España tenemos claros ejemplos, acabamos de asistir en los últimos dos años a dos relevos muy sonados en el Banco de Santander y El Corte Inglés y la razón fundamental para que estén ahí es que son hijos. Eso muy moderno y muy capitalista no parece (risas).

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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