Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 24/05/2017
Secciones
Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Tomás Valle Villalibre
6/10/2015

Carmen

“Lo nuestro duró, lo que duran dos peces de hielo en un güisqui on the rocks. En vez de fingir, o, estrellarme una copa de celos le dio por reír”. En el silencio de la noche, suena una canción de Joaquín Sabina. Un muchacho con su guitarra, corta el murmullo de las  personas que intentan escabullirse de sus vidas en la terraza del bar que está bajo su ventana.  Para Carmen, una mujer en el umbral de los sesenta, uno de los mejores momentos del día llega cuando puede servirse un ron añejo y pasearse por su inmaculado salón, con los pies descalzos, intentando romper el espesor del aire que entra mezclado con las notas musicales, del muchacho de la guitarra. “ Como un perro de nadie, ladrando, a las puertas del cielo…me dejó un neceser con agravios, la miel en los labios y escarcha en el pelo…”. Su marido encontró la primavera en forma de mujer joven, con la piel morena, tersa y suave, abandonándola no sin antes hacerle la vida imposible durante años, con todo tipo de humillaciones y agresiones. Hizo que se sintiera como una marioneta, creyó haber perdido su personalidad, tenía que seguir el camino que él le marcaba, la apartó de sus amistades, de su trabajo como secretaria en una importante empresa textil.

 

 En su cara quedará para siempre la cicatriz que le produjo en una de esas palizas, al regresar de los bares de alterne, de juego y vino, con perfume a mujer desconocida. Ahora Carmen, que siempre fue hermosa, le ha sabido sacar partido a esa cicatriz, para aparecer más  bella si cabe.

 

Desde hace cinco años vive sola. Nunca tuvieron hijos, algo de lo que siempre ha dado gracias a Dios, a pesar de haberlos deseado con toda el alma, pero piensa que nunca hubieran sido fruto del amor y sí del abuso, la violación y el desprecio. Le cuesta dormir y a menudo la despierta el gélido frio que recorre su espalda, teniendo que dar la luz de su lamparilla de noche para  comprobar, que a su lado ya no está  la persona con la que compartió la mitad de su vida entre la manipulación, la falta de respeto, la anulación, la infelicidad y las lágrimas.

 

Una brisa de respiro se cuela en el salón, mientras Carmen asoma su cabeza por la ventana, intentando escuchar la canción que el muchacho interpreta : “…..Hay mujeres que arrastran maletas cargadas de lluvia, hay mujeres que nunca reciben postales de amor…hay mujeres atadas de manos y pies al olvido, hay mujeres que huyen perseguidas por su soledad…”.

 

La vida de Carmen ha cambiado al cien por cien, se siente segura, se identifica a sí misma, ya no es la mujer sumisa, ha recuperado su identidad y las riendas de su vida. Ha vuelto con sus amigos, se tiñe el pelo cómo y cuando le place, maquilla su cara y resalta sus labios carnosos, se viste como quiere y le gusta calzar zapatos de tacón alto. Todo lo que tenía prohibido en su anterior vida, con la persona que la maltrataba.

 

 Ahora trabaja como secretaria en un concesionario de coches, se siente querida y lo que para ella es más importante, realizada y libre.

 

A pesar de su mala experiencia dice creer en los hombres y asegura sentirse bien con su actual pareja, un hombre dulce, al que puede decirle sin temor si prefiere ir al cine en vez de tomar unas copas y con el que tiene relaciones sin sentir asco ni miedo. Un hombre que la ha ayudado a salir de su jaula y a “reconciliarse con ella misma”.

 

Apenas queda gente en la terraza que está debajo de su ventana y la canción que se oye ahora, puede ser la propicia para conciliar el sueño: “… por eso cuando el tiempo hace resumen y los sueños parecen pesadillas, regresa aquel perfume de fotos amarillas…”

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress