Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 23/03/2017
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Manuel Botas Puente
14/10/2015

Iván Serrano Fernández, espíritu de luz

Los espíritus de la luz,llevaban algún tiempo fijándose en los hombres, no entendían cómo a veces se comportaban al contrario de lo que le dictaba su voluntad. Decidieron convocar a los humanos para darles a conocer sus posibles equivocaciones  o sus aciertos. Harían de espejos ante ellos. Les mostrarían su manera de expresarse, a veces, en nada parecido a su pensamiento, les pondrían enfrente de sus propias miserias, o de sus bondades. Les abrirían el llanto o la risa. Encararían la calma con la injusticia y el deseo de conseguir sin ofrecer nada a cambio. Evidenciarían el egoísmo tan común en la raza humana. Los espíritus de la luz tomaron formas humanas y se mostraron en calles, parques, plazas, en cualquier sitio que fuese transitado por personas y donde se hiciera visible la labor que les había movido a convertirse en copias de los individuos inteligentes que poblaban el planeta.

 

Su labor fue entendida rápidamente. Cuando las gentes se paraban a verles, reconocían a la persona avara, a la manipuladora, a la pérfida. Hubo muchos que incluso se reconocían a sí mismos, aunque se cuidaban mucho de expresarlo. Alguien entre el público dijo algo como: “Aquel actúa como mi vecino cuando algo le va mal y la otra actúa como la tabernera cuando alguien le dice que le apunte la consumición”. ¡Esa era la palabra clave: actúa! ¡Estaban actuando! ¡Eran actores! ¡Los espíritus de luz, eran actores!

 

Con las líneas precedentes, quiero dar la enhorabuena a un extraordinario y joven actor veguellinense, protagonista del musical  'Despertar de primavera', que el próximo viernes 23 de octubre, se estrenará en el Auditorio Ciudad de León.

 

El joven actor al que me refiero es Iván Serrano Fernández, que subió por primera vez a las tablas en una semana cultural de Veguellina de Órbigo cuando tenía cinco años y supo que aquella iba a ser su pasión y profesión. Hasta los diecisiete años, se forma en las escuelas y el instituto de Veguellina de Órbigo, no faltando a ninguno de los talleres de teatro provinciales que se impartían en los colegios. Luego, ingresa en la Escuela de Teatro Municipal de León y al año siguiente, con dieciocho años, es admitido en la Resad ( La Real Escuela Superior de Arte Dramático). También aprendió a tocar el saxo en la Escuela Municipal de Música del Ayuntamiento y perteneció a la Banda “Sones del Órbigo” hasta que se fue para Madrid. Ha recibido formación de danza, esgrima, acrobacia, lucha escénica y se atreve con el musical, en una palabra es un Artista con  mayúsculas. A los habitantes de Veguellina de Órbigo, Iván nos tenía acostumbrados a gozar de sus espectáculos. Recuerdo uno de ellos, preparado en las escuelas, en donde Iván ya destacó como un gran bailarín. Luego vendría la obra de Darío Fo, “Aquí no paga nadie”, que dirigió y protagonizó y por la que recibió de manos del mismísimo Carmelo Gómez el premio al “Actor Protagonista Revelación” del III Certamen de Teatro de Sahagún. En el 2014 recibe el premio “Pávez” que le entrega la mismísima Terele Pávez, al mejor actor protagonista por el cortometraje “La belleza”. Este verano ha representado en el Festival Internacional de Almagro, la obra en verso de Lope de Vega “ La boba para otros y la discreta para sí”. Ahora está ensayando en fase de iniciación un nuevo espectáculo además de representar “Despertar de primavera”, también está en proceso de pre-producción la película “Media hora (y un epílogo)” para rodar bajo la dirección de Epigmenio Rodríguez, director y escritor leonés.

 

Iván Serrano Fernández es un espíritu de luz, que se atreve hasta con el musical, por eso el próximo viernes 23, estaremos contigo para que nos hagas vibrar una vez más.

 

Mordida existencial: El teatro es el mejor espejo del modo de ser y de hacer de los humanos. Las personas somos actores desde el inicio, algunos son tan buenos, que se suben a las tablas y son capaces de descogollar el meollo de la existencia, eso al menos, nos hace ser un público comprometido con la acción. Ir al teatro, salva de algunos resfriados a nuestras neuronas, y nos redime de tanto escaparatismo y mediocridad. ¡Gracias Iván por traernos tu arte tan cerca!

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