Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 28/07/2017
Secciones
Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Óscar González
3/11/2016

La ventana indiscreta... (Los vecinos te miran)

Todos conocemos la película de Alfred Hitchcock donde un inválido James Stewart (el paralelismo sale solo) mata las horas de su convalecencia por un accidente espiando a sus vecinos hasta que ve lo que no debe… Si en aquellos tiempos hubiera existido Internet, podría haberse entretenido viendo series, o tal vez se habría metido en un lío aún mayor.

 

A estas alturas de la semana ya pocos desconocen que en la tarde del viernes nuestro teniente de alcalde colgó en su perfil de Facebook, que como él mismo se encarga de pregonar, goza de bastante audiencia, unas fotos tomadas por un poco discreto observante a un ciudadano cualquiera (yo mismo) en la calle.

 

Dichas imágenes, ya expuestas hace algunas semanas en otro lugar poco digno de ser mencionado, fueron acompañadas de un texto y nuevas fotos que formaban un conjunto donde, de forma torticera, se me acusa de tener una conducta incívica con respecto a mi mascota.

 

El resultado de tal fechoría fue una riada de comentarios en el post citado donde unas cuantas personas, algunas conocidas mías y otras no, me defendían y criticaban la acción del concejal, si bien no dejaré de destacar que otras le apoyaron… Además, en otro grupo de la misma red social –“Amigos del mejor amigo del hombre”–, surgió una iniciativa donde algunos vecinos subían fotos de sus mascotas con el hashtag #yotambiensoythor. A todos y todas: ¡GRACIAS!

 

Creo que lo de menos es entrar a valorar si yo cumplía o no las normas, pero por si fuera de su interés, sí, el perro iba desatado, y no, en mi vida he dejado sus excrementos por la calle. Cualquiera que me conozca sabe eso y más de Thor.

 

A pocos ha escapado el hecho de que, aunque el edil de forma pusilánime niega conocerme, el asunto tiene un claro tinte político; y es que en esta ciudad, gusta poco la oposición a las acciones de determinados dirigentes locales. Aquí ha estado el error ya que, quien no conocía el trasfondo, y aún conociéndolo, ha llegado a la conclusión de que se ha abierto la veda para que los esbirros del Gran Hermano (recuerden la novela de Orwell) campen a sus anchas móvil en mano con el fin de fiscalizar sin piedad a sus convecinos. Me pregunto si les parecería normal a quienes apoyaron este acto, que cualquiera les fotografiara, por ejemplo, cruzando una calle sin usar el paso de cebra, aparcando en doble fila o arrojando un papel al suelo. Todas estas acciones serían dignas de aparecer en el escaparate personal de un concejal que, como si de la última reserva moral de occidente se tratara, se atreve a exponer públicamente las vergüenzas del viandante.

 

La constitución de 1812, probablemente la más progresista y avanzada de su tiempo, estableció la necesidad de armar una milicia nacional formada por ciudadanos armados que velara por su cumplimiento. Eran otros tiempos, pero el asunto sentó precedente ya que, tras ponerse en funcionamiento dicho cuerpo durante el Trienio Constitucional, el retorno al absolutismo llevó a la organización de Voluntarios Realistas que espiaran exactamente lo contrario. Creo que es fácil comprender lo peligroso que es legitimar a cualquiera para vigilar a sus vecinos, y uso un ejemplo decimonónico porque hay a quien le parece muy mal que le llamen fascista a pesar de que también bajo los regímenes de ese sesgo ideológico se practicó la observación intensiva del contrario sin ningún tipo de tapujo y con desastrosas consecuencias.

 

El asunto del reglamento canino ha desatado una gran polémica debido a su absurdez y al autoritarismo y falta de diálogo con el que ha sido aprobado. No voy a analizarlo aquí porque eso ya lo han hecho otros (véanse los recientes artículos de Enrique Soto en este mismo medio), pero si quiero hablar sobre si realmente era necesario hacerlo y, menos aún, darle tanto bombo.

 

Dos han sido las ordenanzas más destacadas aprobadas por este equipo de gobierno: la de convivencia ciudadana y la de tenencia de mascotas. Cuando ha interesado se ha recordado que ya existían regulaciones al respecto así que: ¿eran realmente ineludibles estas nuevas órdenes, una de las cuales ha convertido a nuestra ciudad en enemiga de los perros? Yo creo que no, si no que responden al afán de notoriedad de quienes se han encargado de su “redacción” (entrecomillado, porque han sido en su mayoría copiadas de otros municipios), que dan la impresión de querer justificar su puesto político haciendo que hacen.

 

[Img #25245]

 

La primera surge por el deseo de publicitar la supuestamente necesaria lucha contra el vandalismo en nuestra ciudad que, en palabras del teniente de alcalde, casi siempre proviene de lo que él llama extrema izquierda, y la segunda…la segunda no sé a qué ha venido. Vamos, que se han creado problemas donde no los había o donde nunca se trataron de solucionar.

 

Decía Voltaire que el sentido común no es nada común, y respondería a su posesión el saber que no se deben hacer grafitis en las paredes, así como que los excrementos caninos deben ser recogidos. No hacen falta ordenanzas para saber esto; el problema es que para hacer pagar por algo a un culpable, primero hay que pillarlo, y si no se da esta premisa de poco vale la legislación. Muestra de su ineficacia es que en estos días ha aparecido un nuevo grafiti en las escaleras de la muralla, cuyo autor no se ha echado para atrás, ni mucho menos, ante la existencia de posibles penas.

 

A pesar de todo las nuevas leyes están aquí, y su crítica a ellas y a otros asuntos le han valido a quien escribe el ver violada su intimidad. Los demás, como dice el regidor en su encíclica, estarán a salvo ya que: “Nadie que cumpla con las normas ha de preocuparse, pero los pocos que las incumplen, estarán en un riesgo constante”. Como no creo que esta amenaza vaya a trascender a los anales de la Historia, yo les dejo otra cita de Mahatma Gandhi que si lo hizo: “Cuando una ley es injusta, lo correcto es desobedecer”.

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress