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Lala Isla
12/03/2017

Los Panero (I): Moisés, el abuelo masón

La Guerra Civil en Astorga y La Bañeza es un libro en ciernes de Lala Isla, astorgana, conocida en el mundo anglosajón por su libro 'Londres pastel sin receta'. En este largo artículo cuyos datos aporta sistematicamente en su inminente libro nos cuenta los avatares de la familia Panero, según fueron vistos por algunas familias astorganas con las que mantenían cercana relación.

 

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Retomo el hilo del artículo que Mercedes Unzeta escribió sobre Michi Panero y transcribo lo que digo de esa familia en mi libro sobre la Guerra Civil en Astorga y La Bañeza que aún no se ha publicado.

 

Yo dejé de ir a Astorga en los veranos cuando tenía 18 años, tengo casi 70, pero mi madre y su familia -de apellido Ortiz- habían  vivido la infancia y juventud en la ciudad  -a mi bisabuelo cordobés lo desterraron a Santiagomillas- y a veces recordaban historias que hoy son parte de la mía.  

 

Cuando murió mi madre, hará unos quince años, empecé a ir a Astorga una vez al año quedándome en el Molino de Cela de mi amiga Mercedes. La primera vez me fui encontrando con alguna gente conocida que al verme después de tan larga ausencia se le despertaban recuerdos de mi madre o las tías, asimilándome a ellas como si yo hubiera de tener por obligación la misma forma de vivir y pensar. No la tengo. Mi persona les evocaba 'saudades' por un mundo desvanecido que fue muy bueno para unos pocos y muy malo para muchos, y los que se ponían a charlar conmigo dejaban su poso de añoranza flotando alrededor. Intenté reconstruir personajes y situaciones que había percibido desde un solo lado haciendo preguntas a unas y otros y con Mercedes comparé las diferentes versiones que guardábamos las dos de algunas historias sobre varios personajes ciudadanos de Astorga, porque si coincidían en su esencia o en algunos detalles, había otras que no eran necesariamente las mismas. Ella me explicó que un señor venía antaño a la casa de su familia para recoger por las noches lo que describió como  'palomino'-los excrementos de los váteres-, que iba a un depósito del que lo extraía ese hombre, con lo cual le salían dos cosechas de patatas al año. Yo me había encontrado con este oficio, algo común hace tres o cuatro siglos, al investigar  la historia de Londres pero no lo imaginaba tan cercano en el tiempo.  Es que en algunos lugares de España estábamos a uno o dos siglos por detrás del Reino Unido.  Lo noto especialmente cuando veo en los museos etnográficos implementos de agricultura que aquí se usaron en el XVIII y yo los veía en  Astorga cuando era pequeña. 

 


Ha sido fascinante contrastar lo que ambas sabemos de acorde con las diferentes maneras de ver la vida de nuestras familias maternas, la suya católica y conservadora,  la mía poco religiosa y más liberal. Nuestras madres -y padres- se veían en los veranos cuando las dos familias veraneaban en las casas familiares que permanecían cerradas durante todo el invierno. Mi madre y mi padre fueron a vivir desde Barcelona a Madrid al final de los años sesenta y Maca Gullón se cambió de casa poco después instalándose a cinco minutos andando de la nuestra por lo tanto ambas familias se veían con regularidad.

 

En la mía se habló algo de los Panero porque Juan, el hermano del poeta Leopoldo, fue novio de tía Laura -la hermana mayor de mi madre- y el abuelo José Ortiz era amigo de Moisés, el padre de ambos, quien le hizo confidencias sobre su masonería, por eso en casa siempre supimos que había sido masón, lo que comprobé leyendo los documentos que hay en el Archivo de Salamanca cuya fecha es del 8 de octubre de 1940. Allí  está todo lo referente a la masonería de Moisés Panero Nuñez quien, según mi madre, habló bastante y con toda sinceridad del asunto con abuelo José. "Dios los cría y ellos se juntan". Mi abuelo no fue masón y jamás se metió en política pero era un hombre muy abierto, moderno, que viajaba desde Astorga por toda Europa y entre otras cosas  trajo un juego de tocador de cristal de Checoslovaquia a mi abuela Amalia. Cuando leí el expediente de Moisés me acordé de todo ello. 

 

 

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En la provincia de León hubo focos masónicos y según  Alejandro Valderas: “La presencia de la Masonería en la ciudad de León es poco conocida, como corresponde a una sociedad secreta; en la década de 1880 funcionaron al menos cinco logias...”  En la página 41 de la publicación 'La Asociación Leonesa de Caridad (1906/2006) y los inicios de la asistencia social en León' que dirigió Alejandro Valderas  vemos una foto donde se muestra el dintel de un portal y en el centro el escudo masón esculpido en piedra,  arriba hay una fecha: 1897. Se había ocultado por medio de maderas clavadas encima en el edificio sito en el número 25 de la calle Ordoño II de León y sus dueños fueron miembros de la familia Eguiagaray Senegará, a la que pertenecía la mujer de Fraga Iribarne.

 

 
Según dice José Cabañas en su segundo volumen del libro 'La vorágine de julio': "En Astorga se daba en 1933 el otro foco masónico de la provincia, en su Triángulo Astúrica (nacido en 1931 ¿?) (creado el 7 de julio, por el impulso de un venerable maestro natural de Gijón y procedente de la Logia Tetuán), al que pertenecían hombres con inquietudes sociales como Moisés Panero Nuñéz, abogado, director del Banco Mercantil, y de izquierdas (padre de los poetas Juan y Leopoldo Panero Torbado); Juan José Pérez Matanzo, propietario; Mateo Tagarro Martínez, industrial afiliado a Izquierda Republicana; Dámaso Cansado Cansado, natural de Truchas, cobrador del Banco Herrero, perteneciente al PSOE, e ‘integrante del germen de lo que más tarde Gerardo Diego denominó Escuela de Astorga’, y más tarde el alcalde Miguel Carro Verdejo, su hermano José, y algunos pocos más, más (una minoría politizada pero que no formaba frente único con ningún partido político) cuya adscripción no está probada a pesar de los documentos franquistas que así lo señalan basados en la declaración de Dámaso…"

 

"Fue la astorgana en todo caso una entidad poco efectiva dada su corta trayectoria, pues como toda otra presencia masónica fue barrida de un violento plumazo el 18 de julio de 1936, cuando no había en la provincia más de 15 masones en activo. Parece que las inquietudes sociales de aquellos hombres les llevaron a hacer una propuesta a los organismos masónicos nacionales para la corrección del descuido de la enseñanza y pidiendo la instalación de un instituto en Astorga. También pidieron en enero de 1934 la intercesión del gobernador civil -que era masón- para que interviniera contra la actitud de algunos concejales conservadores que bloqueaban la culminación de un proyecto de urbanismo, justificando su demanda al considerar que dicho proyecto ‘equivaldría a la solución de la crisis de la escasez de trabajo y, por lo tanto, a la tranquilidad y el pan de muchas familias’. En Astorga, una ciudad dominada por el episcopado, parecen haber demostrado fidelidad a sus trabajos y tesón en sus peticiones, pagados, por cierto, unos años después con el fanático celo del informe de la Falange astorgana que gratuitamente adjudicaba la misma etiqueta represiva de masones a 'comunistas' y 'peligrosos' y a todo quien fuera simplemente familiar de algún masón reconocido."

 


Una de las hojas del expediente  que está en el archivo de Salamanca dice: "Panero Núñez, Moisés, De 59 años en 1938, casado, empleado de Banco y Abogado, hijo de Juan y Niceta, natural y vecino de Astorga, calle de Leoncio Núñez. Masón. Logia: Triángulo Asturico de Asturias. Antecedentes: Individuo de ideas izquierdistas. Se encuentra de Director del Banco Mercantil de Astorga”. Este expediente  es idéntico a los de otros miembros de la logia masónica de Astorga, que fueron fusilados por el simple hecho de pertenecer a ella, y sin embargo Moisés se salvó. ¿Por qué? La logia astorgana se llamaba Asturica, parte del nombre romano de la urbe,  sin embargo en el caso de Moisés deducen que Asturica es Asturias y que por lo tanto no tiene relación con el acusado. Según Alejandro Valderas “La logia de Astorga quemó todo y sólo se pudo saber que existió  por la correspondencia con otras logias. ¿Cómo es posible que digan que no hay logia en Astorga si han fusilado a 3 masones allí mismo? Los que se salvaron fue porque dieron dinero o a lo mejor tenían un hijo en el frente." ¿Qué salvó a Moisés? Alguien me sugirió que por esos años la familia Panero había vendido unas tierras -algo que no he comprobado por eso no sé si es un un comentario fidedigno- y el importe de éstas podría haber ido a parar al bolsillo de alguien que hizo la vista gorda lo que sucedió a menudo durante la posguerra.

 

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El poeta Leopoldo Panero -hijo de Moisés y encarcelado en San Marcos- se salvó por los pelos y la misma pregunta que nos hacemos del padre se podría aplicar a su hijo Juan aunque por la esquela  de El Pensamiento Astorgano del 10 de agosto de 1937 vemos que expió sus 'culpas' pasándose al bando 'nacional': Dice la esquela:  "(Juan Panero Torbado) murió por Dios y por la Patria voluntario desde el principio en el Movimiento Salvador Nacional. Venía de actos de servicio a esta ciudad al ocurrir el trágico suceso resultando también heridos el alférez D. Fco. Velásquez y el chaufeur (sic) Eladio Arias que le acompañaba".  La esquela confirma lo anterior: “Murió en actos de Servicio por Dios y por la Patria.... ", y antes de la lista de familiares se menciona a "los Sres. Coronel, jefe y oficiales del regimiento infantería N.31 y Comandante de esta plaza." No sé como se liberó Juan de la cárcel ya que Portela Valladares lo había nombrado diputado provincial por el Frente Popular. Y lo que dice la esquela, que es voluntario desde el principio en el Movimiento Salvador, lo pusieron para limpiar el pasado porque todos le habían visto haciendo alarde de izquierdista antes del golpe de estado.El artículo del 21/01/2012 del  'Diario de León' habla de haberse localizado un telegrama de Juan Panero dirigido en 1937 a la familia de Unamuno "en el que se cambia  el segundo apellido para que la censura no  le identificara, ya que estaba movilizado". 

 

Algo que yo sabía, Mercedes no, era cómo llegó a la familia Panero la casa que compró el Ayuntamiento para convertirla en museo.  Antes de vivir en ella los Panero, cuyo 'modus vivendi' era homónimo al apellido, tenía su hogar  encima de la panadería-pastelería que se encontraba en la Plaza Mayor, enfrente del Ayuntamiento. Según mi madre:  "Durante la guerra les dieron el 'cupo' de las tahonas pero los tíos de Leopoldo no supieron llevarlo bien. Eran bastante raros y armaban tales trifulcas por la noche que tenían que venir los serenos a separarlos, así que no es extraño que los sobrinos nietos hayan salido así". Según contaba mi madre Moisés Panero le dijo a mi abuelo José que la casa conocida hoy  como la de los Panero le fue regalada a Moisés por un masón.

 

Hablando con Mercedes Unzeta del asunto a ella le han dicho recientemente que esa casa había pertenecido a uno de los Cela, familiar suyo. Sería interesante investigar si ese señor fue el masón que mencionaba Moisés.

 

Mi  padre  me decía de vez en cuando al enterarse que estaba escribiendo 'Londres, pastel sin receta' que se publicó hará unos quince años: "¡Tú vete con cuidado y no se te ocurra hacer lo mismo que los Panero y nos metas en algún lío! " Se refería a los tres protagonistas de 'El Desencanto', película sobrecogedora y fascinante para mí, no sólo por su crítica al franquismo desde dentro, sino también por la cercanía a mis dos  familias. A la paterna por lazos de consanguinidad lejana con Máxima, la abuela de estos tres hombres, y a la materna por  lo que dije anteriormente, el  haber sido Juan -el otro hijo varón de Máxima- novio de tía Laura. Abuelo José ponía peros a la relación porque iba vestido con pantalones 'knickerbocker', una especie de bombachos que llegaban al tobillo, el colmo de la modernidad. Tío Pepín escribió sobre  esa relación en uno de sus artículos publicados en El Faro de Astorga: "Tendría yo unos diez años cuando mi hermana Laura era novia “formal” del también fallecido Juan Panero. Varias veces me 'tocó' ser carabina. Salía la pareja en dirección al Jardín (público de Astorga), hablando en jeroglíficos, para que el puñalero niño no se enterara de sus tiernísimas conversaciones. Generalmente íbamos al Jardín, nos sentábamos  en un banco y al poco rato Juan me daba un real y me decía: vuelve a las siete. Me iba encantado con el fortunón que llevaba en el bolsillo y a las siete en punto estaba de vuelta." 


Yo me acuerdo bien del día que murió Leopoldo Panero porque estaba en el jardín de la muralla con Olga Roa y vimos bajar por la cuesta del postigo coches que se dirigían  a la casa de los  Panero en Castrillo de las Piedras donde estaba el poeta de cuerpo presente. En uno de los coches iba Francisco Roa Rico, el padre de Olga, y marido de Bertha Perez Monteserín, la madre de Olga. Bertha era  hermana de la enfermera del mismo nombre que su hija y que fue asesinada en Somiedo y está enterrada en la catedral. Ambos habían venido de visita a ver a mi familia y cuando se enteraron de la muerte fueron a dar el pesáme a la famila.

 

 

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Francisco Roa Rico era un enamorado de León, un hombre muy culto que sabía miles de historias, Oficial Letrado Mayor de la Diputación de León y nombrado en 1959 miembro de la Real Academia de Bellas Artes.  Cuando se enteraba de la destrucción próxima de algún edificio trataba de impedirlo por medio de la Diputación, donde trabajaba. A él le debemos la preservación de muchas obras de valor histórico o artístico por eso me pareció extraño que, cuando 'El Diario de León' sacó un suplemento en forma de enciclopedia con los nombres de personalidades de la provincia, mencionaran a dos o tres Roas familiares suyos, y dejaran fuera a Francisco. Quizá se deba a que él fue quien redactó el librillo de los '25 años de Paz', que escribió en 1965 publicado por la Diputación de León para conmemorar los 25 años de Paz con los que tanto nos machacaron.  En el libro dice: “existe una fábrica en Osaka -Japón- que se instaló después de obtener la autorización y fórmula correspondiente de las autoridades astorganas”. ¿Seguirá existiendo hoy día ese negocio? ¿Estarán vendiendo mantecadas los nipones diciendo que son un dulce oriental? ¿Son conscientes los nativos, especialmente los que fabrican mantecadas, de que unas autoridades les vendieron la gallina de los huevos de oro ni más ni menos que al Imperio del Sol Naciente? Cabe incluso la posibilidad de que se la dieran por dos duros como gesto de generosidad racial, al fin y al cabo estaban en el Eje  con  los italianos y los alemanes.

 

 

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Francisco Roa Rico era firmemente monárquico, como su padre Francisco Roa de la Vega que fue militante de Renovación Española y alcalde en esa ciudad (León) desde 1925 a 1929, durante  casi toda la dictadura de Primo de Rivera. En 1927 fue presidente de la Junta de la Unión Patriótica y diputado en la asamblea Nacional, pretendiendo que el leonesismo sirviera de tope  a la izquierda que iba cobrando importancia.  Se desconoce que fue Francisco Roa Rico  el responsable de elevar el cocido maragato a la categoría que ostenta hoy. Estaba considerado algo corriente, de pueblo, hasta que al principio de los años sesenta se hizo un homenaje a una persona determinada en Castrillo de los Polvazares y él pidió agasajar a los huéspedes en la comida oficial con ese plato.

 
En una de las visitas que Francisco y Bertha hicieron a mi familia yo le oí contar como habían llegado a la herrería medieval de Compludo, entonces de muy difícil acceso  por no haber una carretera que condujera hasta ella. Una vez que Franco  fue a León con Dña. Carmen -en 1964- el primero recibió como obsequio de las autoridades un incunable del siglo XVII llamado 'El Manuscrito de Astorga', -catálogo de cebos de pesca de truchas- realizado en 1624 por el canónigo Juan de Bergara. Tiene  gran valor y duele pensar que acabó en manos del dictador y no en un museo. Cuando Baltasar Garzón abrió el sumario contra los crímenes del franquismo salió a relucir ese libro porque en el sumario se exige la devolución del patrimonio regalado al dictador, incluyendo el incunable que la familia alega no tenerlo pero se le ha visto en una foto donde aparece Carmen Franco Polo delante de la  biblioteca de su casa. Doña Carmen, en aquella visita a León, recibió un bordado exquisito que les llevó hacerlo a las monjas de no sé donde miles de horas de trabajo. Lo colocaron sobre una bandeja de plata y ella, la debieron poner previamente en antecedentes de lo que iba a recibir, exigió que "no me graben mis iniciales ya que me estoy haciendo una casa y el joyero me la va a cambiar por otra cosa". Ya se sabe el terror que le tenían esos profesionales a la interfecta por negarse a pagar, pero no fue la única ratera de la familia. Castilla del Pino menciona en el tomo II de su biografía que Nicolás Franco pasó por Córdoba y en un encuentro oficial que ambos tuvieron le encargó al psiquiatra comprar dos candelabros de plata que pensaba regalar a su sobrina Carmencita para la boda con Martínez Bordiu y que ya le mandaría el dinero desde Lisboa, donde era embajador en ese momento. Costaban entonces la friolera de 70,000 pesetas y Castilla del Pino adujo no tener suficiente dinero para adelantar tamaña cantidad. 

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