Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 23/07/2017
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Pureza Vega
9/04/2017
Tesoros nuevos y viejos en la prensa astorgana (9)

Conjura contra El Ideal de Astorga

Contamos los últimos días de El Ideal, por septiembre de 1905, asediado por todas las fuerzas vivas de Astorga, por sus colegas que le hicieron un 'consejo de honor', por la alcaldía que le cierra arbitrariamente la edición, contra la opinión del Gobernador Civil, y por la iglesia que veía en este periódico anticlerical al mismísimo demonio

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Ya hemos hablado de El Ideal, un periódico de principios de siglo dirigido y escrito casi en su totalidad por Antonio A. Alonso, casi una anomalía astorgana, un periódico a la contra, independiente y anticlerical. Tuvo muchos enfrentamientos con el poder municipal y con los demás periódicos declarados católicos, sobre todo con el más apesebrado de todos, La Luz de Astorga. 

 
Su desaparición se producirá como consecuencia del cierre del periódico por parte del alcalde de  Astorga Victorino Luengo; todavía saldrá un número más en Astorga, el 454, contraviniendo la prohibición y luego otros dos números en Ponferrada el 2 y el 6 de septiembre.


El número 454, el último publicado en Astorga parece un pliego de descargos contra la arbitrariedad del primer teniente alcalde en funciones Don Victorino. Repite el escrito que fuera causa del cierre: "De cháchara ¡Présteme el bastón D. Victorino! ¿PARA QUÉ LO QUIERE YA?" Lo firma Capellán, el seudónimo más utilizado por Antonio Alonso. Detrás de este artículo, en la segunda columna de la primera página un segundo escrito lleva por título: “¿QUÉ NO SE PUBLICA EL IDEAL? ¡Ni en Babia, hombre…!, dice así:

 


“El señor Alcalde ha prohibido en ‘atento oficio’ que pasó a su director, la publicación de El Ideal.”


“Si los consejos al Alcalde supiéramos que habían sido de D. Luis Luengo y los empleados de la Secretaría Municipal, al primero le leeríamos la recomendación del alma electoral, y a los segundos los mandaríamos a revisar legajos y a tener memoria.”


“Pero no; se nos dice que el más ‘sabio’ de los empleados de dicha oficina, ha sido el que, olvidando deberes profesionales e ignorando mucho de lo que debía saber, logró o piensa conseguir que se nos lleve de nuevo a los tribunales por desobediencia.” 


“Cálmense los pendolistas y lea el señor Alcalde:
El Ideal se publicó el domingo, aun cuando V. lo había prohibido, porque estaba autorizado por la ley, y si V. negó la autorización obstinándose en no recoger y no devolver uno de los números, sellado, el director cumplió con la ley de imprenta, mientras V. faltó a ella.”


“Y por eso acudí al señor Gobernador en demanda de justicia, seguro que se me hará e impondrá el correctivo a quien lo merezca. ¡Vaya si lo hará!”


“Y por lo que a la continuación de El Ideal se refiere, no habrá poder humano que lo impida, interín se halle, como se halla, dentro del derecho y de la ley.”

 

 

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El número siguiente de El Ideal, mantiene la misma cabecera que el de Astorga pero en el cintillo inferior leemos Año I, Ponferrada 2 de septiembre de 1905. Núm. 1. Vuelve a la carga pero ya en la segunda página, con la publicación del artículo que fuera causa del cierre, para casi a continuación, en la tercera página, escribir:

 


"Desde Astorga:
SEGUNDA DENUNCIA DE EL IDEAL. El Juzgado en la Redacción. El Director en el Juzgado."


“El jueves último se personó el juzgado de instrucción en la redacción a inutilizar los moldes y a recoger los ejemplares del periódico correspondiente al número publicado el 20 del actual."


"Y al día siguiente prestó declaración el director ante el señor juez de instrucción.
Una vez más han sido defraudadas las esperanzas de esos desgraciados que dicen públicamente tener en un ‘puño’…lo que ellos desearan."


"El señor juez de instrucción con una verdadera rectitud de ánimo y basado en la más estricta justicia y procedimiento, recibió la declaración del director."


"Y se nos hará justicia."


"¡Qué concepto tendrán formado de la toga algunos necios?” y lo firma A. A.

 

Casi con toda seguridad el artículo que llevó al cierre de El Ideal es el titulado ‘De cháchara. ¡Présteme el bastón D. Victorino! ¿Para qué lo quiere ya?’  A la colección de ejemplares que hemos tenido acceso le ha sido amputada la segunda hoja, como si hubiera sido arrancada por el censor: se inutilizaron los tipos y se llevaron la edición del Nº 453.


En el número siguiente, editado en Astorga en contra del dictamen del alcalde pero con la seguridad de tener la justicia a su favor, sale publicado ¿de nuevo? este artículo y se repite en el número 1 de la edición de Ponferrada, editado en Ponferrada el 2 de septiembre de 1905, que es una pataleta casi en exclusiva contra el decreto del alcalde de Astorga. Estamos en plena época electoral y D. Victorino Luengo no quiere voces opositoras, no respeta la ley, cierra a su arbitrio.


El mentado artículo firmado por Capellán, menciona las diferencias de todo tipo, de aficiones, ideológicas, de vestimentas, entre quien escribe y D. Victorino, para enseguida pedirle que le devuelva el bastón de la Alcaldía:


”…En fin, déjame el bastón de la suscripción popular que cubrió el Sr. Cela para satisfacción tuya, y lo demás es un cuento.”


Aduce tener derecho a la cesión del bastón en que su nombre abundaba en las listas electorales, para continuar:


“Si no cedes a mis deseos, prometo regalarte un ‘extremeño’ y otro para tu inseparable ‘Adefesio’ (por Nicesio Fidalgo, director de 'La Luz', al que en otro artículo en este mismo número ponferradino titulado “OTRA NUEVA INFAMIA DE LA LUZ DE ASTORGA. ÁLVARO GARCÍA PRIETO”, acusa de ‘sodomigomorrizante’), ánimo pues y venga el bastón. Y si no quieres, tendré que suplicar a los amigos ideen una nueva suscripción que tenga doble objeto; un bastón para mí y una lápida político-mortuoria para ti…Eliges: o me entregas el bastón o te construyo el panteón en vida, con el siguiente 

 


EPITAFIO
Aquí yace Victorico
El célebre regidor.
Fue muy largo y de gran pico,
Y nunca alborotador.”

 

Firmado por Capellán.

 

 

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Ya hemos señalado que este número 1 es de ‘elefante en cacharrería’. Las lindezas que Antonio A. Alonso dedica al director de La Luz son de juzgado de guardia. El artículo ya mentado, ‘Otra nueva infamia de La Luz de Astorga. Álvaro García Prieto’, es a propósito de una opinión que firma un tal ‘Farelo’ en La Luz emborronando la vida privada de Álvaro García Prieto. Contrarreplica ‘ad hominen’, Capellán:


“Que un Nicesio expulsado por grosero de los salones del casino de Astorga, que en dicho casino se celebró una junta general para condenar por unanimidad las calumnias escritas en su libelo, que en una de las plazas de África, a cuyo punto fue por causas que nadie ignora se le formó causa ¿por qué? dirá el lector –por no cumplir con algo de lo que el Decálogo ordena, que aquí se lo considere como continuador de las costumbres de aquellas ciudades bíblicas que sucumbieron ante la omnipotencia de quien podía, intentar ahora marchitar la honra inmaculada de un ciudadano ya directamente o bien dando publicidad a escritos infames, nada de extraño tiene; estamos acostumbrados a estas genialidades."


"La ignorancia, la osadía y poca aprensión, han sido las características de este ser ruin y bajo. Hay que perdonarle.”

 

El enfrentamiento con Nicesio Fidalgo y Magín Revillo estaba caldeado por las elecciones en ciernes pero también por la conjura que los periódicos católicos inician en contra de El Ideal. En lo que queda del número amputado que dio lugar al cierre de El Ideal, se defiende contra la conjura de ambos periódicos, con el artículo, otra vez de Capellán, "Mi renuncia. ¡Cómo anda el honor…! Entre bandidos".


La entradilla reza así: “Los críos Nicesio y Magín, como quien dice: el ‘mamón’ y ‘molondro’ de Puerta Rey, son los encargados de velar por el honor…de sacristía.” Esta entradilla la firma ‘Richardus’.


El artículo empieza calificando a la prensa astorgana de ‘majadería periodística’: “Revestidas siempre con las casullas que se han fugado de los templos.” Para enseguida entrar a lo que interesa: “¡Nicesio Fidalgo y Magín G. Revillo formando ‘tribunal de honor’?: era lo que faltaba por ver. Al demonio no se le ocurre más.”


“Sin embargo, reflexionemos: Dicen ellos que la prensa debe formar un tribunal de honor a ‘un bandido literario local’. Conformes: Ya ven V.V. si soy complaciente, aun cuando yo sea el interfecto.”


“Pero vamos a cuentas: los tribunales de honor se forman cuando un gremio o clase tratan de sincerarse y purificarse a los ojos de la sociedad.”


“Así por ejemplo los sacerdotes formarían tribunal de honor a un compañero; los jueces a otro idem, y V.V…. intentan formar dicho tribunal a un ‘compañero bandido literario’, luego…saquen V.V. las consecuencias: entre bandidos anda el juego.”


“Pero  no y cien veces no; desde hoy me retiro y paso a ser persona honrada. Y V.V. dos; pueden continuar en el gremio y seguir formando tribunal.”

 

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El asedio era total y ese mismo día la policía municipal secuestra la edición del número 453 y cerró el periódico. Como ven los ‘compañeros’ hacían piña contra El Ideal, pues entraba a fondo contra lo que más les importaba.


Pero no es únicamente como acaba, sino de dónde venía y la trifulca ya venía rodada desde un mes antes. En el número 452 del 17 de agosto de 1905 se publica un artículo que refleja el estado de intransigencia para con la opinión de El Ideal. Lleva por título ‘Una canallada más’:

 

"Ayer, momentos después de publicarse la luz de Astorga y hora de las 7 de la tarde, el director de El Ideal se dirigió a la imprenta del colega, con ánimo de preguntar al ‘director’ de dicho periódico, quién era el autor del artículo ‘Nuestra opinión’, altamente injurioso para él."


"Salió el ‘bueno’ de Nicesio Fidalgo al mostrador de la tienda y con cara ‘angelical’ contestó: ‘pues se lo diré a V.’, y se retiró a la trastienda. Momentos después, salía el Nicesio a la tienda, y por la puerta de la calle todos los operarios, los cuales, garrote en mano, cercaron a nuestro director con el fin de agredirle, cosa que no pudieron lograr, gracias a su serenidad y a que auxiliado por el bastón que llevaba pudo contenerlos."


“El tal Nicesio les arengaba mientras tanto desde la puerta de la tienda. En vista de que no les era fácil acercarse, le arrojaron los palos y tiraron piedras hasta cerca del cuartel, saliendo completamente ileso nuestro director.”


“Nos limitamos a exponer los hechos sencillamente, para que juzguen las personas sensatas. Pero, conste.”

 

El cerco se resolvería a palos. El 22 de julio, en el número 445 publica El Ideal otro intento de agresión a su director, en este caso por parte del primer Teniente de Alcalde, Victorino Luengo (el que luego en funciones de Alcalde le cierra el periódico). ¿No estaban las fuerzas vivas conjurándose contra el tábano, contra el disidente?. Leamos la carta que el director de El Ideal dirige a sus colegas El Faro Astorgano, el Pensamiento Astorgano y a La Luz de Astorga, o sea a los demás periódicos locales.

 

 

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“Señor director de………………………. Astorga y julio 20 de 1905
Amigo mío: apelo exclusivamente a las leyes del compañerismo, prescindiendo en absoluto de su reconocida caballerosidad, para suplicarle la inserción en el ilustrado periódico que dirige, de las presentes líneas.
 Voy a ser breve."


"Ayer a las  9 y 30 de la noche, en la calle de Pío Gullón fui provocado y amenazado por el primer teniente de Alcalde, D. Victorino Luengo, tomando como pretexto para ello el que me había ocupado de su familia en mi humilde periódico 8y de V.) El Ideal, en el artículo que ayer vio la luz en el mismo con el título: ‘El eclipse de D. Luis’.”


“Momentos después y en la misma calle, intentó agredirme, no lográndolo gracias a la intervención del médico D. Antonio Crespo Carro, el cual presenció también lo de las amenazas anteriores.”


“Ya no es la primera vez que este señor ‘emplea’ conmigo tal género de ‘bromas nocturnas’.”


“Innecesario es decir que yo hubiera rechazado la agresión en forma decorosa.”


“Es cierto, señor director, que en el artículo de referencia hablaba de D. Luis, pero también lo es que ha sido desde el punto de vista político y nada más.”


“Dejo a consideración de V. y de los lectores de su periódico, el hecho.”


“Con esta misma fecha escribo en igual forma a los demás periódicos locales.”


“Le anticipa las gracias su afmo. y s. s. Q.B.S.M.” y firma Antonio A. Alonso.

 

En fin, que todo venía rodado y confabulado para su definitivo cierre. En el nº 1, publicado en Ponferrada, luego del exilio astorgano cierra el periódico con la siguiente nota:


“El Alcalde de Astorga, atropellando la ley, ha prohibido la publicación de El Ideal de Astorga, no obstante haberle ordenado el señor Gobernador Civil lo contrario.”


“Suponemos que la primera autoridad de la provincia, una vez pasado el periodo electoral, impondrá al ’monterilla’ el correctivo merecido.”


“¡No faltaba más! ¡Con qué no se publica ‘El Ideal de Astorga, eh?"


En el que sería el último número de El Ideal, el número 2 de la era ponferradina, publicado el 6 de septiembre de 1905 escribe Antonio a Alonso una carta de despedida. Dice así:


DESPEDIDA. Gratitud y deber cumplido?


“Obligado por las circunstancias y guiado por el deber y la gratitud hacia el ilustre astorgano don Manuel García Prieto, actual Ministro de la Gobernación que expontáneamente me nombró Jefe de Vigilancia en la provincia de Cáceres, me veo precisado a posesionarme del cargo y a interrumpir mis tareas periodísticas suspendiendo la publicación de El Ideal.”


“No acierto, no sé como demostrar mi agradecimiento eterno al país que me vio nacer y manifestar a la vez el más sincero reconocimiento a cuantos me han dispensado protección sin límites."


“Desearía narrar al detalle cuantos hechos sirven de fuente e inspiran estos mal pergeñados renglones, a fin de dar satisfacción cumplida a todos, pero absolutamente a todos cuantos me ayudaron con sus consejos en mi tarea periodística durante los 6 últimos años y me honraron siendo suscriptores de los periódicos que he publicado.”


“A veces mi imaginación se vio asaltada por oriental exageración mahometana, otras por el estoicismo del más pensador ‘confucista’, y casi siempre vivió bajo el auspicio de una enervación propia del creyente católico-latino.”


"En tal estado caminé sin rumbo político determinado por espacio de 6 años sin que en en el fondo de mi conciencia anidara el pesar que el error origina.”


“Nunca trasladé al papel otros impulsos que los acariciados en el fondo de mi alma, pero guiado siempre por la imparcialidad; y si algún día se creyó ver otra cosa en mis humildes escritos, obra fue de la pasión del momento, pero no de lo señalado como punto cardinal por mis enemigos.”


“Ya me harán justicia.”

 

 

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“No guardo rencor para nadie; llevo en lo más recóndito de mi corazón amor inmenso hacia lo que vi desde los primeros albores de la vida y contemplé desde la cuna.”


“Dejo entre vosotros los restos de mis queridísimos padres, abuelos y hermanos, y ello solo motivará en mi mente la más vehemente nostalgia.”


“Y tal es la impresión que me causa el deciros ¡adiós!, que bien pudiera asegurarse sin temor a desviarse de la verdad, germina en mi ser el pensamiento con que el inmortal Echegaray (don José), comprendió su notable drama, ‘Conflicto entre dos deberes’.”

 

“Helo aquí:


Dos luchas sin que una ceda

Hacen de mí vil juguete;

El alma me dice queda,

La razón me dice vete.


“En tal estado, pues me despido, seguro de que os debo inmensa gratitud, aún cuando gravita en mi la duda de si habré acertado o no en el cumplimiento de los deberes que como periodista regional me impuse.”
Firmado: Antonio A. Alonso 

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